martes, 14 de diciembre de 2010

Se acerca Año Nuevo

Este 2011 quiero plantearme propósitos realistas y posibles de alcanzar. Y como había dicho antes, quiero medir algunos intangibles internos con mi edad y los logros con las fechas.
Lo que quiero para mis 32 años:
-Estar más cerca y pendiente de las personas que quiero.
-Ser mejor profesional de lo que soy hoy.
-Verdaderamente usar la cabeza y el corazón según corresponda.
-Aprender más, de todo lo posible.
Mis propósitos para el 2011:
1. Volver a la U. Terminar el curso pendiente del plan de estudios de licenciatura y avanzar por lo menos el 60% de la tesis para noviembre/diciembre 2011.
2. Comenzar una nueva novela y llegar al menos hasta la mitad del proceso. Además, acabar la revisión de la obra que tengo actualmente en etapa final.
3. Retomar la afición y práctica de la fotografía. Estudiando, no solamente es la foto por la foto.
4. Conocer 15 nuevos lugares de Costa Rica (va de nuevo el intento).
5. Volver a trabajar en Cactustus. La idea es que más gente lo conozca y lo podamos extender a otros medios.
6. Hacer más ejercicio (¿gimnasio?).
7. Donar sangre 2 veces en el año, como mínimo.
Espero revisar estos propósitos cada 3 meses y tener avances reales. Suerte a mí.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Exorcizar un anhelo

Despertó con el sonido de las olas lejanas, como el de un rumor que se levantaba lentamente desde el horizonte. Dejó atrás la comodidad de las sábanas y se lavó la cara mirándose a sí mismo en el espejo, quizás tratando de leer algo en el interior del color gris de sus ojos.
Salió de la habitación y caminó lentamente hacia el rumor, mientras sus dedos se clavaban en la arena a cada paso. La claridad de las primeras horas de la mañana salió a saludarlo y el tenue olor a sal le hizo sonreír al recordarla, de pie y en un lugar similar a este, con aires de mar y rumores repetidos de olas que iban y regresaban. Con una sonrisa en el rostro se sentó en uno de los troncos que el mar había traído hace mucho tiempo y con los audífonos enganchados en sus oídos presionó el botón de play para escuchar la canción que le hablaba de ella, del tiempo en que aún no era suya y de lo que él sentía. La canción comenzó y descargó una gran cantidad de imágenes en su cabeza, todos los recuerdos de un pasado emocionante y diferente.
Pero la canción tenía que terminar en algún momento y eso era lo que él quería, porque aquel pequeño momento fue el punto final de un fantasma hermoso, pero ya pasado. Y los últimos acordes de aquella serenata exorcizaron el anhelo de algo que ahora sabía no iba a volver... pero estaba bien, podría vivir con eso.

martes, 7 de diciembre de 2010

Una noche

Al fin, la libertad y la soledad hicieron las paces una noche. Dándose la mano me llevaron a cenar y luego a pasear por las aceras de la ciudad. Me acompañaron a un bar en el cual imaginé mil fotografías que congelaban instantes irrepetibles del tiempo, bajo tenues luces de esperanza y nostalgia mezcladas en los vasos con hielo. Más tarde el cine fue un respiro, como muchas otras veces, pero en la isla que era mi butaca aquella noche supe que mi futuro dependía solamente de mí y sonreí ante las mil y una posibilidades nuevas que se abrían como un destino maravillosamente propio.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Evaluación metas 2010

Antes de que termine el año tengo que hacer el recuento de mis propósitos cumplidos y los que no logré completar este 2010.
1. Estar más pendiente y cerca de la gente que quiero. Este punto es extraño porque siento que reduje las visitas a mi familia, pero por otro lado este 2010 conocí a alguien muy especial con quien compartí momentos que no se me van a olvidar nunca. Este año volví a tener novia, di absolutamente todo lo que pude dar por esa persona y tras unos meses terminé con el corazón roto; pero la verdad no me arrepiento ni por un minuto de haber tomado la decisión de enamorarme.
2. Hacer ejercicio más regularmente. El año comenzó de manera activa pero pronto dejé de hacer ejercicio. Objetivo no cumplido, aunque algunas mejengas valieron la pena, incluyendo la experiencia del esguince en el tobillo de la cual sigo recuperándome aún.
3. Consolidar Cactustus. Este año Steve y los demás Cactustus fueron muy sacrificados por horarios y cantidad de trabajo, desgraciadamente dejamos de producir como antes. Y aunque aún hay planes espero sea en el 2011 que comencemos a ver de nuevo la luz con este proyecto.
4. Conocer 15 lugares nuevos de Costa Rica. Mal con este punto, no conocí ni 5 nuevos lugares. Aunque desde ya espero que mi auto regalo de Navidad me motive fuertemente a salir a pasear. Ya veremos.
5. Terminar la novela. Ya casi, necesito unas poquitas sentadas y podré decir que ya lo logré. Aunque luego venga el proceso de revisión me muero de ganas por ponerme a escribir la siguiente idea de novela.
Otros propósitos:
Hacerme exámenes físicos. Creo que aunque no me hice la totalidad de los exámenes físicos este año he tenido una salud excelente, incluso los resfríos me duran solo dos días ahora, jeje.
Donar sangre. Puedo decir orgullosamente que lo hice dos veces este año. Y aunque lo tenía listado como un propósito menor quizás sea de las cosas alcanzadas que más me llena de satisfacciones.
Sembrar un árbol. Hecho, junto con mis compañeros de trabajo de TBWA. Acá la prueba:
No cancelar tantas reuniones sociales, salidas o eventos. Este año salí más que nunca y, aunque de vez en cuando sigue apareciendo la palabra "Cancelada" o "No fui" no me importa tanto en contraposición a la cantidad de conciertos y conversaciones interesantes que disfruté.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Lo que aprendí teniendo 31...

Resumir un año lleno de cosas buenas, malas y únicas no es nada fácil en realidad... obviamente, dirán algunos. Lo cierto es que este estado de "31 años" que estoy dejando atrás me ha enseñado (y confirmado) que puedo alcanzar muchas cosas si tan solo me lo propongo, pero también me dio duro en otros sentidos. Si de verdad pudiera resumir un año personal en dos grandes enseñanzas o confirmaciones serían estas:
1) El mundo no espera por uno. 2) De absolutamente todo se aprende algo. Así que, supongo que eso simplifica de alguna forma el hacer balance.
Aprendí...
...que todo pasa por alguna razón (confirmado, de nuevo).
...que cada día es diferente, así como las decisiones.
...que a veces dejamos de hacer cosas importantes por puro gusto.
...que algunas alegrías duran muy poquito pero se recuerdan por mucho más tiempo.
...que no hay mejor dolor de estómago que el provocado por reírse hasta llorar.
...que sigo enamorado del cine y la literatura... de las buenas historias.
...que ahorrar es una obligación. Debería serlo. Siempre.
...que hay cosas por las que vale la pena pagar mucho, si la recompensa es sentirse como un carajillo de nuevo. Contradiciendo el punto anterior.
...que hasta el dedo pequeñito del pie hace falta para caminar balanceado, así como las personas que hacen parte de nuestros días han sido necesarias para ser quienes somos.
...que uno puede herir a la gente sin darse cuenta, sin proponérselo. Se puede incluso ser una buena persona y conseguir que alguien te malquiera. Supongo que hay un par de personas a las que les debo una disculpa.
...que la obsesión es un camino que no nos lleva a ninguna parte, porque nos nubla los ojos y nos pone a avanzar sin ton ni son.
...que no se vale escudarse tras un 'así soy yo'.
...que a veces uno quiere, pero no se puede.
...que los cuentos, las poesías y todo lo que uno quiere escribir no se termina solo. Hay que sentarse, sacar el rato, cerrar las ventanas que distraen y enfocarse, concentrarse. En ocasiones es bueno tener algún motivador como combustible y dejarse llevar por lo que uno siente. Tengo que confesar que extrañamente la incertidumbre es un sentimiento que me funciona increíblemente bien para lograr sentarme a escribir.
...que cuando se trata del corazón uno no manda. Podés estar solo y tranquilo, evitando que algo (alguien) en serio te atrape, pero definitivamente cuando a uno le toca enamorarse no hay vuelta atrás. Podrás tratar de mantener los ojos abiertos y extender los brazos como escudo pero finalmente terminás siendo vulnerable, lo cual no es algo tan malo, mientras seás feliz.
...que puede que Benedetti estuviera equivocado con aquella frase que dice "la culpa es de uno cuando no enamora", sobre todo cuando se sabe que se dio todo lo que se pudo dar y que se muere con las botas puestas. No importa Marito, igual seguís siendo de mis favoritos.
...que un abrazo sigue siendo una forma sincera de hablar; al menos a mí me sigue diciendo muchas cosas de alguna persona o alguna situación.
...que a veces es mejor no dar consejos y solo quedarse callado, escuchando de verdad.
...que la música está más cerca de lo que nosotros mismos creemos, metiéndonos la mano en el alma para estrujarnos el corazón o para ponernos a pensar en mil y una cosas. Funciona como motor, como álbum de recuerdos y como mano salvadora cuando estás a punto a ahogarte.
...que algunos de los propósitos menos importantes que uno se plantea a inicios de año se cumplen casi sin que uno se de cuenta o haga un esfuerzo aparte. Incluso puede que en ocasiones esas metas alcanzadas sean las que más satisfacciones dan.
...que cuando suceden cosas muy muy grandes en la vida de muchas personas al mismo tiempo nuestros problemas se ven como son, meros obstáculos, posibles de superar.
...que la playa me sigue gustando si es testigo de algo especial. Y que el bosque es mejor cómplice en los momentos en que tenemos que hablarle a la soledad.
..que me falta mucho más por aprender, pero que lo importante es tener ganas de hacerlo.
...que ser "buena gente" es algo bueno, más allá de las barreras que uno enfrente, a la larga hay recompensa. Lo malo es cuando se nos olvida ser así.
...que hay etiquetas vacilonas que nos ponen otras personas. Algunas veces nos sorprenden ciertas características que no vemos diariamente en el espejo. Este año me catalogaron, entre otras cosas como "territorial", "clásico", "sarcástico", "asertivo" y, la que más me sorprendió en su momento: "no-tímido", lo cual no termino de aceptar del todo.
...que el trabajo tiene que disfrutarse aunque uno no se sienta bien a veces, porque puede salvarte de 'otros estreses' que incluso pueden ser más agobiantes. De todas formas se supone que es algo para lo que uno tiene vocación y quiso desde antes, así que no debería de haber excusa. Además, si algo sé de cierto es que no quiero vivir mi vida coleccionando viernes.
...que a veces no hay que planear tanto las cosas.
...que algunas amistades esperan mucho tiempo a que las retomés y no te van a reclamar nada cuando lo hagás.
...que la universidad siempre va a estar ahí, pero que uno tiene que visitarla y trabajar con ella, si quiere terminar lo que alguna vez comenzó.
...que la familia es una piedra sobre la que podés construir cualquier cosa, porque es una base que no te va a fallar. Los consejos de mis padres han sido vitales en las etapas más difíciles de mi vida y sé, sin temor a equivocarme que va a seguir siendo así, siempre.
...que hay que moverse, no quedarse conforme con las cosas, pero al mismo tiempo cuando al fin terminás algo a conciencia no se puede vivir sin la paz de saber que se ha hecho el mejor esfuerzo.
...que hay tantas nuevas metas por proponerse y por lograr que solo espero me de tiempo.

En fin, aprendí y confirmé que la vida se trata de aprender. Aprendí que el mundo no para, que las cosas que lo rodean a uno no se detienen para que uno pueda escoger entre las opciones, que no esperan que se te cure un tobillo lesionado, te sane un corazón roto, se te quite una mala gripe o que finalmente volvás a hablar con alguien con quien no lo hacías en mucho tiempo. Me di cuenta que algunas oportunidades no se dan dos veces y en ocasiones la oportunidad que creés tener es solamente una ilusión. Aprendí que soy lo que creo ser, que sé cuánto valgo, pero que a veces no es suficiente y se puede mejorar. Quizás de eso se trata, de seguir adelante sin que lo que perdemos nos detenga, al contrario, que nos sirva de combustible para avanzar cada vez más firmemente. ¡Bienvenidos 32!

domingo, 14 de noviembre de 2010

Renco y todo pero sigo

Después de una semana de convivir con un esguince que me puso a caminar más lentamente, tomar más taxis de la cuenta, cuidar donde pongo el pie, mantenerlo caliente o frío dependiendo del momento de la terapia y tomar pastillas antiinflamatorias me niego a asumir esta lesión como algo negativo.
Aunque la hinchazón ha bajado muchísimo desde los primeros días, es en los últimos tres que el dolor ha aumentado. Para ser honesto por momentos parece intolerable pero no puedo quedarme en quejas; el trabajo espera, los proyectos no paran y la actitud tiene que ser la de mejorar. Ya octubre fue un mes bastante difícil (aunque por otros motivos) como para aceptar que noviembre también me va a traer de malas.
El mundo no se detiene para esperarme, y aunque tenga que renquear todo el camino estos días yo sigo avanzando.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El despegue

El día de la partida amaneció nublado. Algunos científicos vieron aquel blanco cielo como una amenaza al despegue, otros menos optimistas lo vieron como un mal presagio. Nosotros seguimos trabajando en poner a punto cada uno de los detalles del inicio de nuestra travesía y una vez abordo sólo tuvimos que esperar por algunas horas de buen clima. Y al fin se dio, cerca de la mitad de nuestro día las nubes se abrieron lo suficiente para recibir la aprobación.

Nuestra nave despegó horizontalmente, tomando velocidad para elevarse justo como lo haría cualquier avión comercial terrestre. Una vez estabilizado en vuelo fue alcanzado por una pequeña nave preparada que le suministró una recarga de combustible, el necesario para completar la siguiente fase de la puesta en órbita. Una ves terminado este proceso los instrumentos internos nos indicaron que los sistemas estaba preparados y Al-Norrin solicitó las últimas instrucciones a nuestra base, al recibirlas unos minutos después nos miró con una sonrisa en su rostro… “Vamos hacia las estrellas… es tiempo” fueron sus palabras. Le respondí con una risa nerviosa y luego miré a Lina-Bei, su mirada estaba en el espacio azul que se abría adelante y arriba, como tratando de adivinar lo que nos esperaba allí; entonces sintió mis ojos y me miró, su sonrisa tan llena de paz nos contagió a ambos hombres y fue el impulso necesario para encender los cohetes principales, que nos empujaron hacia el respaldar de los asientos y nos sacaron poco a poco de la atmósfera en medio de temblores y crujidos de la nave, era como si de repente no fuera capaz de soportar la presión de la gravedad que la halaba hacia abajo. De entre nosotros, sólo Al-Norrin había experimentado esa sensación, y aunque la confianza que teníamos en él era completa, nunca pudimos desprendernos del temor a la muerte.

De repente algunas cosas comenzaron a flotar en la cabina, entonces supimos que estábamos a salvo, en ese mismo instante los motores bajaron su intensidad y entramos en órbita. Los estudiosos de físicas y del comportamiento de las fuerzas universales debían estar realmente orgullosos en este momento, su misión comenzaba siendo un éxito, el primer paso estaba completado, habíamos escapado del interior de nuestro planeta.

Nuevo fragmento de la novela en proceso. Ya falta poquito, poquito.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La vida es corta

La existencia humana es tan frágil que muchas veces resulta realmente absurdo que nos creamos dueños del mundo. Personalmente la tragedia de hoy en Costa Rica me significa una alerta de lo mucho que debemos aprovechar el tiempo que tenemos.
Muchas veces nos planteamos propósitos inútiles solo porque sí, intentamos cosas sin sentido, callamos verdades que debemos decir solo para no molestar a los demás o inventamos excusas para no enfrentar lo que no queremos hacer o hasta para postergar pasos que nos da miedo dar. Mentirnos a nosotros mismos se ha convertido en una forma de vivir que todos asumimos tarde o temprano, como si eso fuera suficiente para que nos creamos esas nuevas verdades absolutas. Lo cierto es que no sabemos cuánto tiempo tenemos y nos pasamos desperdiciándolo en vidas rutinarias y haciendo cosas que puede que nos gusten, pero que sabemos no son suficiente para nosotros.
La vida es corta. Sé que no me va a dar tiempo de hacerlo todo, porque el momento de marcharse nos puede sorprender en cualquier instante, como desgraciadamente sucedió a muchas familias de Escazú hoy. Si algo puedo pedirle a Dios mientras escribo esto es que, cuando me llegue el momento no tenga nada de lo que arrepentirme, espero haber aprovechado las oportunidades que el tiempo me va a ir dando y si no, fabricarme la suficiente cantidad de metas que me permitan sentirme satisfecho, completo... feliz.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Música entre los árboles

Mi papá dice que este viaje es la última alternativa. Que aunque todavía podemos pasar años en la Tierra es mejor irse del planeta ahora que se puede y no esperar a que los cambios en el clima sean tan fuertes como para que no podamos despegar. A mí me hubiera gustado más quedarme. No me hace gracia la idea de vivir los próximos años entre un montón de paredes y sin salir a jugar con los amigos del barrio. Pero como dice mi papá, por unos años más, mejor no nos arriesgamos. Y la verdad es que si él lo dice, por algo será.

Lástima que ya no puedo volver a ver el parque donde jugábamos partidos larguísimos. Ni tampoco podemos volver a la colina desde donde nos tirábamos a esquiar sin esquís, levantando unas nubezotas de polvo mientras gritábamos de susto y de contentos.

Ya no podemos volver a esos lugares pero seguro hay algo bueno. Yo solo tengo ocho años y como dicen algunas personas, no he vivido tanto como para que no me pueda acostumbrar a otro lugar. Me imagino que algunos adultos tienen más razones para estar tristes. Porque, ¿qué va a pasar con los trabajos de todos? ¿para qué estudiaron tanto tiempo los que se graduaron ayer? Y el lugar al que vamos… ¿tendrá vacas o caballos? ¿o qué van a atender los vete… veterinarios?

Ojalá que el lugar al que lleguemos sea parecido a la Tierra. Que por lo menos tenga atardeceres rojos como los de aquí y que sople el viento, para que haga música entre los árboles. Ojalá que mis amigos puedan encontrarme cuando lleguemos. Que en estos años que nos toca viajar entre las estrellas a los adultos importantes, a esos que salen en la tele se les olvide cómo se hace la guerra, y que entiendan que es facilísimo ponerse de acuerdo cuando las cosas puedan ser malas para las dos partes. Y dicen que los niños no entendemos. No somos tan pequeñitos para no saber lo que nos va a tocar a nosotros cuando lleguemos, cuando termine este viaje al que mi papá le dice éxodo.

martes, 26 de octubre de 2010

Nada cambia si no hay ganas de cambiar.

Es interesante cómo algunas canciones reflejan estados de ánimo y momentos de nuestras vidas. En estas semanas de transición me encontré una canción de Diego Torres en mi iTunes y la verdad me ayudó a ver que los cambios son necesarios, sobre todo cuando uno tiene miedo o desidia de tomar decisiones importantes en la vida.
La canción se llama El mundo sigue igual y tiene mucha razón cuando dice que hay momentos en la vida en que debemos tomar decisiones difíciles, siempre buscando ser felices y sin esperar a que alguien presione el botón de pausa mientras pensamos qué hacer. El coro de la canción dice así:

Sé,
que nada va a cambiar
que siempre será igual,
difícil que algo cambie si no hay ganas de cambiar.
El mundo sigue igual
por tí no parará
la vida gira y gira sin mirar a donde vas.
(...)
Nada cambia si no hay ganas de cambiar.

La frase final es una de las verdades más claras que he escuchado en las últimas semanas. Y aunque el texto venga de un músico pop la verdad es que tiene mucha razón. Es cierto que el mundo sigue su curso sin que le importen nuestros miedos, inseguridades o perezas.
En lo personal creo que ya fue suficiente tiempo sin moverme en muchos sentidos. A veces uno necesita que le muevan las bases para reaccionar, por eso esta semana volveré a activarme como estudiante de la universidad. ¡Es hora de sacar esa condenada tesis!

martes, 19 de octubre de 2010

Pequeña

Mientras ella te extraña y aún llora tu ausencia solo puedo pensar en lo lejos que estoy de entender su dolor. Sé que vos y yo no nos conocimos, que no puedo experimentar las mismas sensaciones que ella y su familia viven hoy, pero sabés (estoy seguro que donde estás se puede ver el corazón de la gente) que me habría encantado conocerte y compartir tiempo a tu lado. Porque fuiste y sos una parte importante, vital y eterna de su ser. Porque la hiciste feliz y dichosa, porque cambiaste su vida y le dejaste muchos momentos llenos de cada sentimiento posible.

Hoy sabés que lo que más quiero es su sonrisa y que me duele no estar cerca para sostener su mano. Decile al oído que esté tranquila, que desde el mejor lugar que existe la cuidás y sonreís cada vez que ella lo hace. Decile que la queremos. Y que todo va a estar bien.

lunes, 18 de octubre de 2010

No necesitamos los ojos para ver el color del paraíso

Acabo de ver El color del paraíso en la Sala Garbo, como parte de su nuevo espacio El público presenta y tengo que confesar que no la había visto, pecado cinéfilo que se había extendido por 6 años ya.
La historia es bastante simple, Mohammad es un niño ciego en un internado para niños ciegos que está a punto de salir a vacaciones de 3 meses. Su padre es renuente a que su hijo viaje a casa con él pues lo ve como un obstáculo para rehacer su vida y conseguir una nueva esposa que lo cuide cuando sea viejo. Sin embargo, aunque renuente lleva a su hijo a casa donde sus hermanas y su abuela lo esperan con los brazos abiertos y llenos de cariño. Mohammad es un niño estudioso y muy inteligente, siempre pendiente de los sonidos que lo rodean y queriendo aprender todo lo que puede, incluso en lugares que a simple vista no nos enseñarían nada, así llega a descubrir incluso alfabetos braile escritos en los granos del trigo, en la arena de playa y en el golpeteo que un pájaro carpintero hace en la madera. Pero pese a todo esto el padre decide deshacerse de él para asegurar su propio futuro y se lo entrega a un carpintero ciego para que lo críe como su aprendiz. Allí, Mohammad llora su sentimiento de abandonado:
"Nadie me quiere, ni siquiera mi abuela. Todo el mundo se aleja de mí porque soy ciego. Si pudiera ver podría ir a la escuela del pueblo con los otros niños, pero como no puedo ver tengo que ir a la escuela para niños ciegos en el otro extremo del mundo. Nuestro profesor dijo que Dios ama a los ciegos porque no pueden ver y yo le dije que si fuera así no nos habría hecho ciegos, para que pudiéramos verlo a él. Me contestó que Dios es invisible, está en todas, puedes sentirlo cerca, lo ves a través de la punta de los dedos. Ahora tiendo las manos por todas partes buscando a Dios hasta que puedo tocarlo y pueda contarle todos los secretos de mi corazón". El carpintero solo puede coincidir con Mohammad, dándole la razón a su profesor.
Sin embargo, había un detalle que el niño no conocía, su abuela sí lo quiso, siempre. Y es por eso que cuando ella se entera de lo que hace el padre del niño decida marcharse de la casa en medio de una tormenta, cayendo enferma y un poco tiempo después falleciendo, con una sonrisa en el rostro, pues segundos antes de morir vio a Dios, imaginándolo como su pequeño nieto.
Y ese es el gran mensaje de la película, lo que a mi parecer la convierte en una joya del cine. Dios (o la mayor deidad en la que se crea) está siempre alrededor nuestro, en el canto de las aves que escucha Mohammad, en los granos del trigo, la arena de playa, las piedras del río, el martilleo de los pájaros carpinteros contra los troncos y además, como también lo ve su abuela, en las personas que amamos, principalmente en los niños.

sábado, 9 de octubre de 2010

Salir a correr sin música

Nunca fui de los que sale a correr cada mañana. Ni dar vueltas en la pista que rodea la plaza de deportes más cercana, ni darle la vuelta al barrio, ni siquiera de los que corría hasta un punto X y luego dar vuelta en U y regresar a casa. No, la verdad es que este tipo de ejercicio lo veo aburrido y hay que tomarle el gusto, lo admito.
Luego comencé a intentarlo mientras escuchaba música y se me hizo mucho más tolerable, sobre todo porque me inventé el jueguito de correr más fuertemente cuando la canción de turno era más movida o acelerada y descansaba caminando cuando la canción era más lenta. Pero desde hace algunas semanas perdí mi ipod y salir a correr ha vuelto a ser tedioso, eso lo comprobé hoy cuando salí por unos 45 minutos a la pista más cercana.
No sé por qué hacer un post sobre esto, pero bueno... supongo que tenía algunos minutos libres esta tarde, jejeje.

domingo, 3 de octubre de 2010

Capital de farmacias

Hace ya varios meses mi madre me pidió el favor de que le buscara una crema de manos. Se trataba de una marca y una presentación en específico porque era la única que le funcionaba como tenía que funcionar una crema de manos. Yo, sin siquiera imaginar lo que me esperaba le tomé los datos y me dediqué en mis diferentes recorridos como peatón por San José centro a buscar el mencionado producto.
Resultó ser que esa presentación de la crema era bastante diferente a las demás. La marca tenía unas seis diferentes cremas y la que yo buscaba era la que menos gente compraba, por consiguiente, la que menos farmacias solicitaban a sus proveedores. Al final la encontré varias veces, pero algo muy curioso dentro de todo esto, es que me quedó la costumbre de que cada vez que paso frente a una nueva farmacia volteo a ver el área específica en que colocan las presentaciones de la marca y busco el color turquesa característico de la tapa de la crema que mi madre necesita.
Sin embargo, hay otro resultado aún más curioso de estas peripecias en busca de la mencionada crema (al menos para mí), y es que me di cuenta de la gran cantidad de farmacias que tenemos en San José. Por lo general recorro los mismo lugares y fueron estos sitios los primeros en irme abriendo los ojos respecto a la repetición de locales farmacéuticos; pero las cosas no se quedaron allí, incluso cuando me salía un poco de las rutas habituales seguía encontrando nuevos letreros que señalan la ubicación de una farmacia. ¿Será que somos un país hipocondríaco?
Obviamente faltan muchas farmacias por señalar, pero todavía me quedan muchas calles y avenidas por recorrer también.

martes, 14 de septiembre de 2010

Retomando...

Muchas veces hace falta que alguien te provoque un temblor con epicentro en la rutina cotidiana para darse uno cuenta que hay que retomar ciertos senderos que pintaban bonitos. Por más interesante que sea el camino siempre es bueno no dejar de observar el paisaje.
Esta semana nació una nueva idea para novela y resucitó la ilusión de ver a la pandilla de Steve y los demás Cactustus conversando con la gente. ¡Ah pecao! ¡Tan abandonadas que tenía las neuronas estas semanas pasadas!



jueves, 9 de septiembre de 2010

"Violines en el cielo/Departures/Okuribito"

La muerte merece respeto. Y el respeto es algo que llega a ser hermoso. Eso es algo de lo que aprendemos con la película "Violones en el cielo", del director Yojiro Takita.
Más allá de su traducción tan alejada de su significado original ("Okuribito" significa algo así como la gente que envía) la obra presenta el oficio de los preparadores de cuerpos como un puente entre dos mundos posibles, entre la vida y la muerte o entre la fría condición de haber muerto y la más cálida sensación de despedirse.
La trama narra la historia de Daigo, un chelista desempleado que regresa a su pueblo natal y consigue empleo como preparador de cuerpos para una empresa subcontratada por las funerarias, tarea que lleva a cabo frente a la familia del fallecido en una hermosa ceremonia que además de dejar el cuerpo listo rinde tributo a la vida de las persona que parte. El trabajo es mal visto socialmente y eso traerá complicaciones para Daigo, principalmente con su esposa y amigos de la comunidad.
Personalmente es una lástima que haya podido ir a ver esta película hasta sus últimos días de exhibición cinematográfica en la Sala Garbo, me habría gustado recomendarla abiertamente para que mis amigos pudieran disfrutarla en la comodidad de una sala de cine.
Las cosas no son lo que parecen, todos los trabajos son honorables cuando se realizan con respeto y vocación y, como si fuera poco también volvemos a aprender que se puede perdonar a aquellos que nos han hecho daño, valorar a quienes dimos por sentado o amar aún más a quienes ya amamos... aunque ya no estén con nosotros.



martes, 7 de septiembre de 2010

Esta vez...

Cafeta siempre saca videos interesantes, pero los de los últimos álbumes han tenido una calidad sobresaliente...

lunes, 23 de agosto de 2010

La hora de correr

Colgada de la mano de su hermano mayor corría por entre los cafetales de la finca vecina. De improviso se detuvo para tratar de descansar y fue jalada por la obviamente superior fuerza de su acompañante, cayendo de bruces al suelo y siendo arrastrada un par de metros más antes de que su hermano se enterara. Le dolió; pero acostumbrada a ese tipo de situaciones se tragó el llanto y se levantó haciéndose la valiente.

-¡No seás tan marica! –le reclamaba su hermano cada vez que la tiraba al suelo en una carrera.

La casa estaba ya cerca y la hora de comer había pasado hace mucho. La carrera era un intento infructuoso por evitar un castigo que conocían de antemano. Su padre siempre le advertía amablemente, pero como tan repetidas veces se desobedecían sus órdenes, estas terminaban mezcladas explosivamente con su cansancio diario, generando una reacción en cadena que terminaba por hacer efecto en los traseros de sus hijos traviesos. Era un gran hombre, trabajador y muy cariñoso la mayoría de las veces; pero, cuando la temperatura de su carácter llegaba a límites altos los niños tendían a esconderse por su bien.

Esa tarde era extraña, el cielo no había oscurecido a la hora normal y el par de hermanos se había quedado distraídamente buscando pescar algo en el riachuelo que pasaba cerca de la cancha de fútbol del pequeño pueblo. En determinado momento preguntaron a alguien que pasaba por ahí "qué hora es?" y con una cara de asustados que ni el más, empezaron una carrera olímpica a campo traviesa, entre cafetales, potreros, matorrales y zacatales que atrapaban los pies y probaban la fuerza de las piernas para romperlos o la determinación de niño de levantarse cada vez que se llevaba un golpe sordo contra el suelo. Cuando por fin llegaron a casa, la comida había pasado hacía rato y, afortunadamente para ellos el castigo se limitó a acostarse inmediatamente. Tampoco comieron, pero eso era un pequeño sacrificio con tal de no resultar tocados con aquel sagrado chiliyo de papá.

sábado, 21 de agosto de 2010

Un día para recuperar tesoros perdidos

Como encontrarse un billete en la chaqueta que tenías días o semanas de no ponerte. Como reencontrarse una amistad de la que hace tiempo no se sabía nada.
Así me sentí hoy cuando, en medio de la búsqueda de unos trabajos viejos encontré por accidente textos y artes de los cuentos que pensé había perdido en noviembre del año pasado, cuando el disco duro de mi máquina decidió morir.
¡Qué rico reencontrarse con cosas a las que se les ha tomado cariño! Con trabajos en los que uno no solamente ha puesto un poco de pensamiento e imaginación, sino también mucho empeño e ilusión.
No me queda otra más que volver a preguntarme hasta dónde juega la casualidad en todo esto o si solamente es la manera en que el destino me sigue diciendo que tengo que terminar los primeros literarios concebidos, que a veces se quedan en una permanente gestación. ¡A ponerle!

jueves, 19 de agosto de 2010

24 de agosto



como el sol en la bahía
cuando el mar bebe su fuego
y la noche su alegría
como casa como guía
como faro de los puertos
como luz de mediodía
como el aire de los muelles
con el hilo de las cañas
y el olor a sal y peces
como harina como pan
algo bueno que no pides
y se da
cielo limpio cielo azul
como todo si estás tú

como el día que amanece
con la luz haciendo paso
entre las calles y la gente
cosa tibia que se mueve
por la luna de mis labios
agua y musgo de la fuente
como flor en los balcones
como helecho de los patios
despertar de las canciones
como harina como pan
algo bueno que no pides
y se da
cielo limpio cielo azul
como todo si estás tú.

"Bahía", de Pedro Guerra. A menos de una semanita para el concierto.

lunes, 19 de julio de 2010

Vacaciones


Uvita, Parque Nacional Marino Ballena, Playa Dominical. Sé que suena demasiado lógico, pero creo que las mejores vacaciones deberían de pasarse siempre en un lugar paradisiaco. Gracias Lu, por estar ahí conmigo.

martes, 13 de julio de 2010

Tomar un respiro


Vale la pena el extraño remordimiento que me embargó anoche.

Vale la pena cerrar todas las ventanas.
Darle "Quit" a cada programa.
Seleccionar "Shut Down" y no "Iniciar" durante bastantes días.

Vale la pena tomar un respiro e irme de vacaciones.

Vuelvo en una semana.

martes, 6 de julio de 2010

Silencios que emocionan

Es impresionante lo poco que necesitamos para emocionarnos, a veces tan solo silencios. Cuando se trata de "A ojos cerrados" fue cuestión de saber colocarlos en el momento exacto, complementarlos con una historia que sentimos propia y cercana, sin vueltas innecesarias o ilógicas, con una música intimista que guíe algunas sensaciones y con unas actuaciones siempre naturales, como evidencia de nuestra forma de vivir y de decir las cosas.
En la pantalla vi muchas escenas compartidas en familia, muy parecidas a lo que en muchos momentos vivimos mis padres y yo, mis abuelos y yo, mis hermanos y yo. Cuando tenés una familia unida muchas veces no se necesitan grandes dramas ni conversaciones sobre filosofía complicada para sentirse lleno, a uno le basta con tirarse a la cama en su compañía y vegetar juntos, justo como en una escena de la película.
Hernán Jiménez y su equipo nos regalan una obra lindísima, enmarcada entre el verde de los árboles de un patio y el azul del mar. Nos maravilla el color, nos enorgullece cada paisaje, nos sacan sonrisas los diálogos y nos emociona el audio cuidadísimo (casi siempre un problema en muchas producciones nacionales).
Obviamente no es un trabajo perfecto, tiene sus defectos como todo. Sí, quizás es una película con corazón de cortometraje por su sencillez, pero... ¿y qué? En lo personal me resulta impresionante ver cómo se logró estirar una historia relativamente cotidiana (con todo y la muerte de alguien querido) hasta el punto justo y necesario, sin que sobre nada, sin que incomoden las escenas largas y lentas, sin que digamos 'a mi no me importa'. esta vez nos importa, porque puede ser cualquiera de nosotros.
En fin, pesan mucho más las virtudes, ese manejo casi artesanal de la cámara en ciertas secuencias y en muchas tomas que nos sirven de contextualización, pesa el acierto en los primeros planos donde entramos a buscar pensamientos en los tristes ojos de Gabo, pesa el manejo del humor cómplice y no burlista de los viejos, pesa -y mucho- la elegancia de la edición. Esa es la palabra: elegancia. Sencillez con elegancia, una mezcla que termina creando una película inspiradora y que de paso nos recuerda (¡y en qué momento tan preciso!) la importancia de la familia. Felicidades a Hernán y todos los involucrados.

domingo, 4 de julio de 2010

Necesito un librero más grande. Ummm no, mejor otro librero.

Estaba revisando la torre de libros pendientes de leer... Después de todo quedó una listica bastante larga (y hasta medio ecléctica la cosa):

-Todos los 5 libros de la saga del retorno
(La memoria de la Tierra, La llamada de la Tierra, Las naves de la Tierra, Retorno a la Tierra y Nacidos en la Tierra; de Orson Scott Card)
-Mamita Yunai (Carlos Luis Fallas)
-El Príncipe (Maquiavelo)
-The diving bell and the butterfly (Jean-Dominique Bauby)
-Cierto Azul (Fernando Contreras)
-El tambor de hojalata (Günter Grass)
-El despertar de Lázaro (Julieta Pinto)
-Montado en la bala (Stephen King)
-El hombre duplicado (José Saramago)
-Tradiciones costarricenses (Gonzalo Chacón)
-Historia del tiempo (Stephen W. Hawking)
-De ceniza y memoria (Armando Rodríguez)
-La tentación de lo imposible (Mario Vargas Llosa)


jueves, 1 de julio de 2010

Combo 1

-Buenas noches
-Buenas
-¿En qué le puedo servir?
-El combo número uno, ¿qué trae?
-Hamburguesa, papas y refresco natural.
-¿Y qué tiene de natural?
-Cas, pina, fresa, guanábana…
-Fresa, gracias.
-Y para comer… ¿el combo uno?
-Sí, por favor.
-Enseguida.

-Disculpe, me va a tener que dar un momentito, es que no tenemos papas fritas.
-¿No?
-No, pero si me da un chance las mandamos a traer al restaurante de al lado.
-¿Cuánto es “chance”?
-Unos seis minutos.
-Ok, no hay problema.
-Gracias

-Disculpe, le voy a quedar mal con las papas.
-¿Qué pasó?
-El restaurante de al lado no tiene, tampoco.
-Ok, está bien.
-¿Siempre va a querer el combo uno?
-Sí.
-¿Aunque venga sin las papas?
-Sí, a menos que tenga algo que sustituya las papas.
-Ummm… no se me ocurre nada.
-A ver…
-Umm… no sé.
-¡Yuca! ¿Tiene yuca?
-Sí, tenemos.
-Entonces tráigame unos pedacitos de yuca en lugar de las papas fritas.
-Ok, creo que eso sí lo podemos hacer.
-Gracias.
-A usted las gracias, ya casi le traigo la orden.

-Disculpe…
-¿Tampoco tiene yuca?
-Sí, tenemos pero… la fresa la va a querer en agua o en leche?

miércoles, 30 de junio de 2010

César

Cuando uno es adolescente la muerte es algo muy lejano. No se acostumbra pensar que alguna vez verás morir a tus amigos de juegos, de barrio, de vida. Con el paso de los años se va tomando consciencia de la mortalidad propia y ajena y vamos viendo como nuestros abuelos, tíos, vecinos, padres o amigos nos van dejando para no volver más. Recuerdo incluso ver en el rostro de mi abuelo la callada tristeza de tener que despedir a tantas amistades de su juventud. Lo cierto es que poco a poco vamos contemplando la muerte como la única certeza en algún momento de nuestra existencia, un "algún" que es "final", así de fácil.
Anoche se nos fue un amigo de infancia y de adolescencia.
César era un tipo alegre a pesar de todo, siempre curioso de niño, siempre cercano a la familia de muchacho, siempre vivaz de adulto. De cariño le decíamos "Larry", no me pregunten por qué, nunca lo supe.
No fue mi mejor amigo ni el tipo más santo (estaba lejos de serlo en realidad) pero hasta donde sé fue siempre leal a sus amigos más cercanos, entre ellos mi hermano. Y eso se agradece. Es cierto que no tuvo las mismas oportunidades de muchos de nosotros, que a lo mejor los pasos que siguió no lo llevaron por el mejor de los caminos, pero siempre tuvo una palabra amable para mí, un abrazo para mi familia y una sonrisa honesta para el grupo de amigos completo. Y es que creo que a veces no necesitamos que la persona que nos deja sea el mejor de los amigos o que represente una parte fundamental de nuestra familia para que su vida nos deje una enseñanza; César nos la dejó a su manera, viviendo la vida con todo lo que pudo, sonriendo en las buenas y en las malas, sin importarle muchas veces la respuesta de la gente.
Ayer César se fue después de pelearla bastante. Se fue al lugar de donde creo todos venimos. Sé que a todos nos duele, sé que a mi hermano le duele aún más, porque se trata de la pérdida de un gran amigo al que él apoyó y defendió tantas veces como pudo.
Hacia el final de su vida quiso cambiar muchas cosas de sí mismo, para bien, pensando quizás en su familia y en la posibilidad de recuperar aquellas oportunidades que muchas veces lo esquivaron, y a mi no me queda más que respetar la memoria de un compa que tantas veces corrió a nuestro lado mientras pateábamos una bola durante toda la tarde de todas las tardes de vacaciones.
¡Ya nos veremos, Larry!

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago

Los grandes maestros son inmortales. Hoy que perdimos a Saramago vuelvo a sentir la pérdida de una especie de conocido, de un familiar quizás, porque a través de sus letras siempre conocemos un poquito más de nosotros mismos.
Quizás no he leído tantas de sus obras como debiera (hay varios libros ya en espera), pero me basta para saber que quien acaba de partir será recordado para siempre como uno de los grandes, y no solo por sus obras, sino también por sus acciones y su compromiso. Creo que a lo mejor solo queda decirle "GRACIAS".

Cuando Fernando Meirelles filmó la película "Ceguera" mucha gente alrededor del mundo conoció la obra de este maestro. Este video muestra la reacción del escritor portugués el día de la premier, justo después de acabada la película. Me encanta la expresión de Meirelles, es una mezcla de orgullo, nerviosismo y felicidad, sobre todo cuando Saramago le dice lo que le dice.

http://www.youtube.com/watch?v=7XzBkM_LdAk

jueves, 17 de junio de 2010

Cabello...

Suave un toque, desde cuándo tengo yo el cabello 'no lacio'?

jueves, 10 de junio de 2010

Mundiales

Argentina 78... estaba en útero de mi madre, no cuenta porque no podía ver las mejengas.
España 82... con 3 años era mantequilla.
México 86... lloré como un güila cuando Alemana le empató a Argentina, pero finalmente ganó la albiceleste.
Italia 90... cambio de bando justo a tiempo. Maradona ya me caía mal en esa época y gané con Alemania.
Estados Unidos 94... Junto a toda Italia sufrí la desgraciada falla de Roberto Baggio.
Francia 98... Con Italia hasta el día de su eliminación. En la final me apunté con Brasil pero no tuve más remedio que admirar al nuevo ídolo, un tal Zinedine Zidane.
Corea-Japón 2002... Con Brasil de nuevo, esta vez sí celebré con gusto cada gol de Ronaldo y compañía.
Alemania 2006... A pesar de que casi en todos los mundiales tuve como favorito al equipo italiano esta vez me apunté por los franceses, después de todo un GRANDE como Zizou solo se retira una vez en la vida. Irónicamente perdí contra Italia, aunque quedaron en la retina los trucos del mago Zidane. Sí, sigue siendo mi jugador favorito de toda la vida.
Sudáfrica 2010... Ni idea. Creo que andaré repartido entre Holanda, Portugal y España. Ya veremos.

martes, 1 de junio de 2010

Volver

Anoche me bajé del bus en Sabana Sur y la reunión era en Sabana Norte.
Aquella frase que dice que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta parecía una necedad cuando esta línea te hace cruzar todo el Parque La Sabana de noche. Lo cierto es que lo hice. Quizás por pereza, quizás por despreocupación, quizás por valentía... o quizás por estupidez...
Lo curioso es que mientras lo hacía no pensaba tanto en el peligro de la oscuridad de las 6:30 p.m. en medio de ese lugar, ni tampoco en la poca gente que me encontraba en el "camino", ni la posibilidad de un asalto. Mientras caminaba por ahí solo venían a mi cabeza las imágenes de infancia, mientras jugábamos escondido en un barrio de Turrialba, incluso cercano a cafetales en los que sí, nos escondíamos también de noche.
De ahí la mente me llevó a despertar un poquito de nostalgia por los tiempos perdidos, por la inocencia que nos abandona en algún momento de nuestras vidas y por la tranquilidad con la que vivíamos hace un poco más de un par de décadas.


viernes, 28 de mayo de 2010

Combatiendo la gripe

Anoche inventé una nueva receta contra la gripe:

2 shots de Tequila + 1 Antifludes + Sopa de pollo + Té de Echinacea.
(Aproximadamente 20 minutos entre cada uno)
O mejoraba o me moría... pero funcionó! :D

domingo, 23 de mayo de 2010

Se nos acaba LOST


Voy a tener que buscarme otro vicio :(






domingo, 9 de mayo de 2010

Vigilando los propósitos. Parte II

Auto-revisión bimensual de los propósitos para este 2010:

1. "Estar más pendiente y cerca de los que quiero."
Como dije antes es algo constante. Haciendo un examen de conciencia creo que he mejorado y aunque no viajo tan seguido a ver a mi familia creo que de alguna forma me he acercado un poco más a mis hermanos. De nuevo, este punto sigue en revisión constante.

2. "Hacer ejercicio de forma más constante."
Mal. No hay excusas.

3. "Trabajar para consolidar a Cactustus como un tira cómica más entretenida..."
Mal. Aunque hay ideas y cosillas escritas por ahí no hay avence real en este punto. Veremos qué pasa esta semana que me parece importante (según noticias que me dieron ayer...).

4. "Conocer 15 nuevos lugares de Costa Rica."
Maso. Un par de paseítos cortos y creo que la disposición ha cambiado. pero de nuevo, lo que cuesta es el arranque. Como dato curioso a ver si me motivo más compré una pizarrita de corcho para poner un mapa de C.R. y marcar con alfileres nuevos lugares conocidos. Suena medio tonto pero ya veremos cómo ayuda... o no.

5. "Terminar la novela y escribir al menos 10 cuentos más."
No he terminado la novela pero falta menos. Hay un cuentito más en la lista de "comenzados" y una nueva idea para novela. Este punto me interesa especialmente, en dos meses tengo que tener buenas noticias.

Donar sangre: YA! En realidad fue una experiencia muy interesante. Completamente recomendada para todos los que puedan.
Sembrar un árbol: E proceso de planificación. Voy a tratar de involucrar a la mayor cantidad de gente en este punto. Obviamente entre más, mejor en este caso.
Exámenes físicos generales: Propósito atrasado. Con un proceso de filmación que inicia mañana en el trabajo va a estar difícil sacar el tiempo durante las próximas tres semanas, pero inmediatamente terminado este tengo que ponerle.

Creo que en general muchas cosas no pasan por estar consumido en todo lo diario. Solo es cuestión de salirse un toquecito de la rutina para agarrar impulso y cumplir con alguno de estos. Sin embargo, aunque veo menos tiempo libre estos dos siguientes meses también me parece que justo eso puede servir de excusa para mover cosas. Suerte pa' mí! Ya veremos.

domingo, 25 de abril de 2010

Ritmo cardiaco

Viernes... jueves, viernes...

Miércoles, jueves, viernes, domingo, miércoles, jueves, sábado, domingo, lunes, miércoles, viernes, lunes...

sábado, 17 de abril de 2010

A veces...

...algunos cambios simplemente hay que recibirlos con los brazos abiertos.

...hay que preocuparse menos por las posibles malas consecuencias y disfrutar lo bueno de lo bueno.

...es mejor olvidarse un poco de todo, para volver a ver las cosas desde otra perspectiva.

domingo, 4 de abril de 2010

"Paqueticos"

Sé que va a leerse como todo un descaro, pero una de las mejores cosas de ir a visitar a la familia a Turrialba es cuando vuelvo a San José y comienzo a abrir los paqueticos de comida casera que me incluyen en el combo "Que le vaya bien".

Ahí me disculpan que esto lo escriba con la boca llena, mientras me como una carne de res con yuca hecha por mi tía que simplemente no puedo describir. ¡Provecho a mí!

miércoles, 31 de marzo de 2010

460 gramos

Hoy descubrí que el proceso para donar sangre es bastante simple. Entrás, llenás un formulario, te pesan, te ve un médico general que pregunta varias cosas y te toma la presión. Luego te pasan a una sala grande donde la gente que está ya donando está sentada en unos sillones muy cómodos, mientras algunas otras personas esperan su turno; allí te punzan un dedo para hacerte la prueba de conteo de glóbulos rojos y te sentás vos también a esperar.
Cuando te llaman te sentás en los sillones (¿ya dije que eran muy cómodos?), te meten una agujita en el brazo y listo, la máquina hace casi todo el trabajo mientras vos te comés un confite.
Aproximadamente unos cinco minutos después te desconectan y que te quedás ahí mismo; otros cinco minutos después te llevan una bolsita con galletas y un jugo.
Salís pesando alrededor de 460 gramos menos, recogés tu carné de Donador Voluntario y listo, hay solo un par de pequeñas restricciones pero resulta bastante sencillo seguirlas.

Uno de los propósitos ya está cumplido, pero espero repetirlo al menos dos veces al año, realmente la experiencia y la sensación de estar ayudando a alguien que en el futuro lo necesitará es muy satisfactorio.

domingo, 21 de marzo de 2010

Soledad

-Yo soy la soledad de Manuel Acuña. Vivo junto a él cada momento de su vida, porque aunque lo rodean muchas personas, realmente Manuel siempre está conmigo. Es decir, tiene a mucha gente con él, pero a nadie en el corazón permanentemente. Por supuesto que si alguien llega a estar ahí alguna vez yo moriré, pero para eso vivimos las soledades, para morir contentas y satisfechas cuando nuestros acompañados encuentran a su persona ideal.

“Por lo general iniciamos nuestra convivencia junto a los hombres y mujeres cuando comienzan a fijarse en el sexo opuesto como posibles compañeros de por vida. Por eso, las primeras soledades de la gran mayoría de las personas viven muy poco, todo por culpa de los continuos y fugaces enamoramientos adolescentes.

“Manuel es de esas personas especiales en la vida. Puede ser que a primera vista parezca algo aburrido y carente de ambiciones, pero las tiene. Quizá sean fantasías, pero lo mucho que tengo de conocerlo me permite decir con total autoridad que va a lograr ser alguien. Siempre ha sido algo obsesivo, cuando se interesa en algo lo estudia a profundidad, por eso pasa contándole a la gente datos que vio en la televisión o leyó en alguna parte, informaciones que la gran mayoría consideraría innecesarias para el día a día de cualquier mortal. También es bastante paranoico, por eso me gusta pensar que de haber estudiado para paleontólogo habría revolucionado la ciencia, de un huesito diminuto podría imaginar el dinosaurio más fantástico nunca antes registrado, al igual que hace con las pistas que va encontrando en su rutina normal. Pistas, él ama las pistas y la semiótica, estudiar los signos de las cosas, asuntos como esos. A lo mejor incluso esa es una de las razones que alejan a muchas mujeres, imagino que algunas de ellas piensan que “este tipo no hace cosas normales, ¿qué clase de hombre es?”, y entonces se alejan buscando algo más seguro, más emocionante o menos intimidante, no sé. Creo que al final, este podría ser un punto a favor, si llega a conocer a alguien que de verdad vea más allá de su supuesta comodidad excesiva y esa falta de ambición que yo no creo padezca. ¡Pero cómo le ha costado! Aunque imagino que matarme a mi tampoco debe ser muy fácil cuando se es diferente a la mayoría de gente, cuando ni siquiera yo sé de donde puede haber salido un tipo así.

“Claro, yo no soy la primera soledad de Manuel. Hace años él mató a la primera que tuvo, y lo hizo con una hermosa mujer de cabello rojizo, con la cual convivió casi dos años. Fueron felices, pero no eran el uno para el otro, por lo menos eso creo, porque al final la pelirroja lo dejó por un tipo entrado en años y con dinero en demasía. Ahí fue cuando nací yo.

“Hoy Manuel tiene treinta y cuatro años y me ha provocado varios sustos dignos de infarto. Una vez se enamoró de una preciosa veinteañera que terminó rompiéndole el corazón justo antes de que a mi me dieran los primeros síntomas de muerte. Así es que hoy, si voltea a ver a una morena de largas piernas en la calle, si le sonríe a la rubia que lo observaba con picardía en el autobús, si estrecha la mano de su compañera de trabajo un segundo más de lo que debe… yo tiemblo un poco. Todos los días nos topamos con una potencial asesina de su soledad, que como ya mencioné, soy yo. No me malinterpreten, quiero lo mejor para Manuel, o Manu, en confianza. Como dije antes, las soledades somos un poco suicidas y morimos gustosamente con tal de ver felices a quienes acompañamos por un tiempo.

“Vivimos muchas cosas juntos: muy frecuentemente vamos a visitar a sus padres adoptivos y a las casas de sus varias amistades. Aunque he de confesar que estas últimas no me gustan mucho, siempre existe el peligro de que alguno de sus amigos le presente a una amiga bonita, que resulte ser ella. También voy con Manuel al cine, al teatro, al estadio, al parque, al trabajo y por supuesto lo acompaño horas y horas en su propia casa, un bonito lugar en un barrio cercano al centro de la capital, muy adecuado para la vida de soltero de mi querido acompañado. Me encanta verlo asomado a la ventana por las mañanas, mientras fuma el primer cigarrillo del día, justo después del café y las tostadas. Me encanta verlo cuando duerme en las tardes lluviosas y cuando sale a pasear solo porque sí. Es en esos momentos que caigo en la tentación de provocarle un suspiro, o muchos.

“Sin embargo, ahora estoy preocupada, últimamente me he pasado algunas horas en vela a su lado, preocupada por mi futuro. Y es que he oído algunos cuentos de hombres y mujeres que terminan sus días junto a su soledad de turno, pero temo que en mi caso, sin quererlo me he acostumbrado demasiado a la compañía de este hombre que me llena tanto. La costumbre es tan grande que creo podría decir he comenzado a enamorarme de este hombre. Por eso pido, todos los días, pido al cielo –y se que suena muy egoísta decirlo- que ninguna mujer se fije en Manuel; que ninguna mujer descubra de lo que se pierde al pasar de largo suyo, al no mirar en sus ojos profundos. Pido y suplico al cielo que Manuel sea solo para mi, una soledad egoísta y quizás hasta cruel, que se enamoró de su compañero de turno en la vida.

sábado, 20 de marzo de 2010

Una propuesta

Hace un año a estas alturas estaba sin brete, y como consecuencia lógica tenía muchísimo tiempo libre que dediqué a varias cosas. Anduve muchísimo por San José centro y almorcé cada que pude en el Mercado Central.
Acostumbrado a comer siempre en una soda en específico esa vez la encontré llenísima, por lo que tuve que pasarme, por primera vez a otra soda, que queda justo al lado. La señora que en su momento me atendió estaba de malas y me atendió como si fuera el hijo que le había quizás ocasionado el enfado, en todo caso no le di tampoco mucha bola, comí, pagué y me fui.
Una semana después decidí volver a comer ahí, después de todo la comida estaba rica. Recuerdo que me senté y busqué con la vista a la misma señora a ver si me atendía; cuando la localicé le estaba haciendo un mal modo alguien en otra mesa, entonces decidí molestarla con lo que creo es la mejor forma de perturbar a la gente que pasa atendiendo a sus clientes con el ceño fruncido: una sonrisa en la cara y una leve exageración de cortesía y cordialidad. Funcionó. Le contesté su amargo "¿Qué le sirvo?" con una sonrisa y un "¿Cómo le va?". En su cara se dibujó un gesto de sorpresa, luego algo de pena y finalmente salió una sonrisa para contestar "Bien, ¿y usted?"
Esto lo escribo porque actualmente, unos dos sábados al mes alterno mis almuerzos de mercado entre las sodas conocidas, ya hace mucho de eso y he repetido la operación cada vez que llego a la soda en cuestión, incluso a veces sin percatarme siquiera. Hoy que volví a la segunda soda, la señora estaba atendiendo con un gesto más cordial a la gente. No digo que mi gesto le haya cambiado la costumbre de fruncir el ceño, ni mucho menos, no podría jamás atribuirme semejante hazaña, pero sí quería proponer en este post que molestemos a esta gente.
Muchas veces nos quejamos de los cajeros que nos atienden de mal modo en los bancos, de los choferes de bus que maltratan a la gente, de la poca paciencia de las meseras de los restaurantes o de los taxistas... Pero, ¿por qué no molestarlos? Hagámoslo con un poquito más de cortesía, con una sonrisa que les incomode, viviendo más tranquilamente nosotros y dejándolos a ellos con su bilis. Ojo, realmente no se trata de una propuesta inocente para hacer de este mundo un lugar mejor (aunque podría ayudar indirectamente), se trata de un acto más bien egoísta, es echarles en cara que nosotros podemos ser felices y andar contentos en la calle a pesar de personas como ellas.
La señora de la soda del mercado ahora cambia la expresión cuando me atiende. Yo me gané un poquito más de tranquilidad al comer y quien sabe... a lo mejor sí le cambié en algo la forma de acercarse a los nuevos clientes, no vaya a ser que le vuelvan a tirar a la cara una sonrisa amena cuando menos se lo espera.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Hoy me pican los dedos

Siempre me ha gustado sentarme a escribir y rellenar los esqueletos de un montón de historias que nacen o me robo de la calle y de la vida. A veces no se trata ya ni siquiera de inventar tramas o relaciones entre personajes; esas veces las tramas ya tienen un camino y las relaciones ya están pensadas. Pero falta la carnita, narraciones y descripciones que son lo que finalmente separa una idea de otra muy parecida. Por eso es que realmente me cuesta disciplinarme para, cerrar las ventanas de Internet o msn, poner la música y acompañarse con la bebida correctas para que nada interfiera con un buen rato de redacción. 

Todo esto para decir que hoy amanecí con picazón en los dedos por escribir, no sé por qué, pero de lo que estoy seguro es de que hay un esqueleto de historia que no puede seguir mucho tiempo en ese estado, con la excusa de querer terminar primero una novela a la que le falta tan poco desde hace tanto tiempo que ha sido un relajo absoluto el no sentarme a terminarla.

Hoy decidí que este esqueleto sin nacer merece una oportunidad. Solo espero que la picazón dure hasta que puede sentarme esta noche frente a la compu y la página en blanco del capítulo uno.

lunes, 15 de marzo de 2010

Pip vs Finn

En el libro se llama Pip. En la película se llama Finn.

En el libro vive con su hermana y el esposo de esta, Jose (Joe, en inglés) Gargery. en una villa en las afueras de Londres, durante los primeros años del siglo 19. En la película se trata de una historia contemporánea de finales del siglo 20, Finn vive en Florida con su hermana y el marido de esta, a quien llama "Tío Joe".

En el libro la profesión de José es herrero, la misma ocupación en la que se espera trabaje Pip cuando crezca. En la cinta Joe es un pobre pescador, mismo trabajo que espera por Finn en su futuro.

En el libro Pip se encuentra con un convicto que ha escapado de prisión y es amenazado por él, con el objeto de conseguir comida; el niño le ayuda. En la película, Finn dibujaba en la costa cuando es atrapado por un convicto recién escapado de la cárcel; amenazado, le ayuda a conseguir comida para el día siguiente.

En el libro conoce a la señorita Havisham en una especie de trabajo temporal en su mansión, donde también vive Estela, una niña bastante odiosa, de la que se enamora casi de inmediato. El nombre de la mujer que le da trabajo a Finn en la película es Ms. Dinsmoor, quien igualmente lo alberga en su mansión para que le haga compañía. También conoce a Estela, allí también es odiosa, allí también se enamora de ella.

En ambas obras la vieja ha criado a Estela como una herramienta de venganza personal hacia los hombres, como represalia a la traición pasada de un hombre.

En el texto de Dickens pasan algunos años, la hermana de Pip es asaltada en casa, provocándole un daño muy grave y Pip comienza a trabajar con Joe, pero una especie de herencia-adopción de parte de algún desconocido benefactor le hace acreedor a importantes sumas de dinero; entonces Pip debe viajar a Londres, donde vivirá como un joven adulto de posición acomodada. En la película de Cuarón pasan los años, la hermana de Finn los ha abandonado y ha sido el Tío Joe quien lo ha criado cuando llega la misma noticia del benefactor; Finn se va a vivir a la ciudad de Nueva York, donde se le dice que el dinero heredado tiene como finalidad convertirlo en un pintor reconocido.

Pip siguen enamorado de Estela, quien le rompe el corazón tal y como a muchos otros hombres, para satisfacción de la señorita Havisham. En la película Estela también complace a la vieja.

En el texto original Estela se casa con otro y Pip descubre que su beneficiario no es la señorita Havisham como sospechaba, sino aquel convicto que encontró de niño (llamado Provis), ahora convertido en un hombre rico tras años de trabajo arduo en el extranjero. En la versión filmada, la misma noche en que Finn recibe finalmente el reconocimiento público como un gran pintor Estela se va con su prometido y también Finn escubre que su benefactor no era Ms. Dinsmoor, sino aquel convicto de su niñez (llamado acá Arthur Lustig).

Del libro no pienso contar el final. De la película menos.

En la novela existe una mayor cantidad de personajes secundarios, incluyendo un mejor amigo para Pip y varios personajes que viven en la aldea y en el propio Londres. La película omite la existencia de muchos de los personajes secundarios de la novela, para enfocarse solamente en unos cuantos.
El libro original es de Charles Dickens. La película es una versión libre de Alfonso Cuarón.


miércoles, 10 de marzo de 2010

Terror sobre nosotros

El inclemente paisaje blanco los empapaba con sus elementos: nieve, viento, nieve, frío, nieve. Viajar por el desierto helado nunca era rutina, aún si se estaba viajando al poblado más cercano, nunca se sabía lo que podía pasar.

Aquellos nueve hombres formaban una fila que avanzaba lentamente; caminando fatigados con sus cargas y su equipo en la espalda. Vestían gruesos trajes que los protegían del inclemente frío, calentándolos un poco en medio de todo ese infierno de hielo y viento, en donde sus pensamientos giraban entre mareos provocados por la prolongada exposición a las bajas temperaturas, a las cuales siempre terminaban acostumbrándose dolorosamente.

De repente algo cambió, en aquel paisaje había algo nuevo. Un ruido. Un sonido extraño sobre sus cabezas, alto en el cielo. Sefan, el líder de la marcha miró hacia arriba, inquieto. En medio de la tormenta de nieve que los encerraba cegándolos, una nave surcaba el cielo con dificultad en un extraño movimiento con el que despedía un humo negro, que dibujaba una temblorosa estela de muerte anticipada. Los caminantes la observaron y con asombrados ojos notaron que poco a poco giraba hacia ellos, hacia su posición en medio del mar blanco.

Aquellos hombres cansados comenzaron a desesperarse, a correr e intentar escapar de lo extrañamente encontrado en medio de la nada y del todo, como un destino macabro burlándose de ellos. Gritaban y buscaban una vaga esperanza de salvación.

Sefan observaba la situación de pie, quieto en medio del caos de gritos y oraciones del resto de los hombres. Aquel valiente líder había recorrido miles de millas por todo el planeta, combatiendo fuerzas militares de oposición y buscando aventuras de cuando en cuando. Tras los gruesos cristales de sus lentes parecía desafiar al destino, al que apuntaba con sus ojos negros, como fuegos negros que miraban a la muerte de frente, con tranquilidad.

La nave, en su descontrol continuaba acercándose frenéticamente, como si su último deseo fuera llevarse consigo a esos hombres desafiantes del destino.

Sefan seguía quieto. Fe, desafío, arrogancia o miedo lo mantenían en su posición. El seguía con su vista clavada al frente y en un segundo tuvo una extraña certeza de supervivencia. Entonces sucedió lo esperanzado, la desgracia en llamas no los tocó; pasó cerca pero sobre ellos y se precipitó a tierra a apenas unas cuantas decenas de metros, la distancia suficiente para no verse envueltos en la sorda primera explosión del golpe.

Mientras algunos de los hombres lloraban y otros reían, una presentida pesadilla hizo que Sefan volteara hacia la desgraciada nave. No se trataba de una nave cualquiera; no era nave inocente, pertenecía a las fuerzas especiales detonadoras de armas atómicas, como lo mostraba el signo circular formado por triángulos que apuntaban hacia el centro. El peligro no había pasado, acababa de estrellarse en sus propias narices. Sefan lo entendió entonces y en medio de sus hombres sintió el verdadero pánico de la muerte entrar por sus ojos, enfriándole aún más las entrañas. Se tiró a tierra y empezó a cavar una esperanza en la dura nieve. Sus hombres lo imitaron y entre todos le robaron centímetros al suelo, haciendo un escape hacia abajo que también podría convertirse en sus tumbas en cualquier momento. Sefan siguió avanzando hacia abajo, y creyó cavar hasta la eternidad con movimientos lentos e insuficientes, hasta que el viento de muerte pasó sobre él.


Este texto es viejito, viejito (creo que debe ser como del 2002, se trata de uno de los primeros cuentos que escribí cuando me dio la loquera de escribir historias pensadas para ser ilustradas en cómic).