lunes, 28 de diciembre de 2009

Esa manía de hacer repaso

Casi todos cerramos el año recordando lo bueno, lo malo, lo feo y lo extraordinario que nos ha pasado durante este tiempo. De alguna u otra forma hacemos un repaso de eso, supongo (y creo sería lo ideal) que lo hacemos para volver a sonreír con las alegrías, aprender de los errores, brindar por las tristezas y sorprendernos de nuevo con las cosas que ni siquiera esperábamos vivir.
Terminando enero perdí el brete y fue hasta dos meses y medio después que encontré uno nuevo, uno donde ahora me siento feliz, lleno de proyectos y responsabilidades que me exigen mucho pero que me motivan más a seguir un "tiempo extra" haciendo algo que me gusta. Curiosamente en ese periodo como desocupado aprendí mucho, sobre todo a vivir más lentamente, a disfrutar de pequeñas cosas que a veces uno no valora. Durante ese lapso era común encontrarme en la Plaza de la Cultura, tomándome un café sin nada más que hacer que observar a la gente, de ahí salieron un par de historias y unas cuantas ideas que enriquecieron un texto que preparo por ahí. Fue, en realidad un desempleo muy provechoso. Y es que profesionalmente los proyectos se ampliaron, aunque escribí menos cuentos y casi nada de poesía, sigo sin terminar la novela (aunque falta menos), comencé otro blog, tengo más "contactos" profesionales y "freelancié" más.
Este año nació Cactustus; con todas las satisfacciones que me han dado Steve y compañía espero que siga creciendo y me saque de pobre algún día.
En estos pasados 12 meses fui a menos conciertos pero también al mejor en el que he estado, fui mucho al cine (como nunca antes, en realidad), poco al teatro (tengo que incluir en mis propósitos ir más), salí más con los amigos, terminé mi curso de inglés, escribí un cuento como regalo de cumpleaños, amueblé un poquito más el aparta, volví a la playa después de mucho tiempo, hice deporte pero no en la cantidad deseada, gasté plata en tonteras, olvidé a algunas personas, me reencontré con otras, conocí a mucha gente e hice algunas muy buenas nuevas amistades. Compré menos cómics, leí menos y vi más tele pero creo que analicé más... eso es bueno, ¿verdad?
La mayor parte de este 2009 lo viví con 30 años, y debo reconocer que ha sido uno de los mejores años, no me puedo quejar. Hice cosas que no volvería a hacer pero de las que no me arrepiento y casi no dejé de hacer lo que me dio la gana.
Creo que el hecho de poder hacer un listado como este es prueba (no solo para mí, sino para todos los que hacemos esta especie de repaso) que el 2009 nos deja demasiado qué valorar y de qué aprender.
Sí, hay muchas cosas que me faltan por hacer, vivir y poner en la lista, pero creo que eso será en el primer post del 2010. ¡Feliz año a todos!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Meme sobre los regalos de Navidad

OK, nunca he hecho un meme así que ténganme paciencia si me la pelo en algún punto o con las reglas. Un breve comentario antes de continuar, iba a esperar hasta el sábado para escribir esto pero lo que pasó hoy hace que merezca hacerlo esta noche.
En cuanto a los regalos tengo que dividir el asunto en dos partes: mi infancia (con los 3 regalos que más recuerdo) y la época adulta, que es cuando ya puedo comprarme ciertas "vagabunderías".

Gracias a Dios de niño siempre pude tener muchas cosas. Mi familia no era adinerada ni mucho menos pero con el sacrificio de mi papá en su trabajo y el apoyo de mi mamá en la casa, nunca nos faltó nada, incluyendo los regalos navideños.

Podría tener unos 4 años cuando me dieron el regalo que supongo fue el primero que recibí teniendo cierto uso de razón, se trataba de un carro grande, un camión de madera, era fuertísimo, ¡hasta me aguantaba a mí montado! Recuerdo que al despertar lo encontré a los pies de mi cama y no debajo del árbol. Jugué con él años de años de años.
Otro regalo que recuerdo fue un Lego enorme. Era una estación de bomberos y recuerdo que fue un regalo compartido con mi hermano menor, duramos un buen ratillo para armar todo el edificio, más los carros y algún otro detalle que ya no recuerdo. Quizás tendría unos 7 años.
La bicicleta. Creo que todo hemos guardado el recuerdo de nuestra primera bicicleta como algo especial. Tenía creo que 8 años y el mismo día comencé mis clases de manejo en mi nueva y flamante BMX. Años después, muy orgullosamente comenté muchas veces que solo me tomó 5 días aprender, y sin ninguna caída seria. Como anécdota curiosa recuerdo que uno de esos días de práctica estaba en una plaza de fútbol y al dar la vuelta me caí (nada ni remotamente serio) justo a los pies de un chavalo de unos 12 años que con todo el sarcasmo que pudo me preguntó: "Diay mae, ¿está aprendiendo?". Yo, con toda la inocencia del caso le contesté mirándolo a los ojos con un seco "Sí". El tipo se guardó la sonrisa, dio media vuelta y se fue.

Y bueno, como ya lo anuncié la segunda parte del meme consta de las vagabunderías, los regalos que ya uno se hace siendo adulto (entre los que por supuesto aún hay varios juguetes al menos para mí). Aunque suene exagerado y convenientemente oportuno el mejor de los juguetes que he comprado siendo adulto lo encontré hoy (jueves 17 de diciembre de 2009).
Siempre, desde que vi la película animada AKIRA quise tener una réplica de la moto del protagonista, Kaneda. Esta tarde/noche, cuando caminaba por el Paseo de los Estudiantes me dio curiosidad por entrar a HobbyShop (o algo parecido se llama la tienda) y echar un ojo a varios juguetes, lo que los adultos llamamos "figuras de acción". Mi sorpresa fue enorme cuando me encontré la mejor de las versiones que me pude haber imaginado de Kaneda sentado en su moto, con piezas armables y movimiento completo.

Lo confieso, es un juguete que siempre quise y nunca busqué con afán, y apareció en el momento en que menos pensado lo tenía. Sin embargo es caro, así que ahí me espera, "apartado" durante unas pocas semanitas, mientras pasan los demás gastos propios de la época.

Y bueno, creoque muchos de los que podría nominar ya han hecho meme, así que le doy mi voto a Pablito Sánchez, que no lo he visto haciendo ninguno. Déle papillo.



En el cine y en la vida



Sí, yo creo en el "We'll always have Paris", pero también creo en el "Hello, stranger".

domingo, 13 de diciembre de 2009

Un post para comelibros

¿Cómo se escoge qué leer? ¿Mientras se está leyendo una obra será saludable pensar en la que sigue? Personalmente lo hago casi siempre y tengo que admitir que muchas veces incluso me engancho con dos libros al mismo tiempo (por más nerd que suene es cierto), pero no lo recomiendo a quienes -como yo- pueden ser muy distraídos a veces. Esa "maña" la aprovecho mejor cuando quiero hacer alguna relectura de un autor o repetir una obra en especial, dedicándole los ratos antes de dormir mientras que el libro "del momento" lo ando siempre a mano para el bus, el rato libre al almuerzo o la simple espera.

Todo esto lo escribo porque recién terminé de ordenar un poco el librero y acabo de darme cuenta de que ya tengo 17 libros haciendo fila. Así que mientras me termino Everything that rises must converge, de Flannery O'Connor (ya postearé sobre él apenas lo termine) voy pensando en cómo me van a servir las lecturas venideras, incluyendo a Agatha Christie (Sherlock en el 2009 y Poirot en el 2010, me parece justo), Charles Dickens (¿qué mejor manera de comenzar un año que leyendo Grandes Esperanzas?), Orson Scott Card (5 libros, toda La Saga del Retorno), Joaquín Gutiérrez, Günter Grass, Stephen Hawkings, José Saramago, Maquiavelo, Isaac Asimov (toda la saga Fundación). A estos habría que sumarle los que encuentre en las comprayventas en el transcurso del año y las novelas gráficas que suenen interesantes. A veces creo soy un ratón de biblioteca sin una biblioteca cerca.

Por lo pronto, espero seguir con posts para comelibros apenas vaya terminando cada obra. Ahí les cuento.


martes, 8 de diciembre de 2009

¿Tábula rasa?

Hace casi dos semanas mi compu sufrió una especie de apoplejía. Quedó como el pobre Jean-Dominique Bauby, el protagonista de "La escafandra y la mariposa"... eso sí, por dicha con opción a repuesto (punto para las máquinas sobre los humanos).

Dos días después el técnico amigo me devolvió la compu. Ahora tiene cerebro nuevo, obvio que una mayor capacidad de procesamiento, mejor sistema, más programas instalados... es un chuzo de maquinita, pero está vacía. ¿Los datos? Estoy aún en proceso de saber si los voy a poder recuperar, en estos días me dicen. Pero... ¿y si no? Yo sé, yo sé, debería haber tenido back up de todo, soy un cabezón y no lo hice, es mi culpa, sí.

Entre las cosas que perdí están todos los documentos de geek y otros de verdad importantes (sarcasmo incluido, sí), la colección de portadas de cómic en digital, los listados de películas y libros vistas y leídos, los presupuestos de los gastos de meses pasados y próximos, los trabajos que he traído a casa desde la(s) agencia(s), episodios de House-Lost-V-FlashForward-Big Bang Theory- y Lie to me, las fotos de muchos momentos importantes de mi vida y las fotos que estoy orgulloso de haber tomado, películas completas, los chistes de Steve en Cactustus, libros digitales que nunca volveré a bajar (sí, confieso que prefiero leer en papel después de todo), la música de todos mis artistas favoritos y la colección de soundtracks de películas y series de tele, y mis cuentos... casi que solo se salvó la novela en la que trabajo porque siempre tengo una copia actualizada, si no... mejor ni me imagino, jeje.

Así que... queda esperar... a ver qué tanto de mi info tengo que reconstruir, volver a crear o simplemente resignarme a olvidar. Bueno no a olvidar, pero sí resignarme a tener constancia o refuerzo de esos recuerdos (esa condenada necedad de querer documentar nuestros vidas sin confiar en nuestra propia materia gris).
En fin, ahí les cuento cómo me va!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Si tan solo fuera posible vivir sin ruidos...

¡A veces es tan necesario alejarse del ruido para comenzar a pensar!
Quizás las soluciones las tenemos en la punta del silencio. Por eso me parece apropiadísima la letra de esta canción de Ismael Serrano.

"Si se callase el ruido, oirías la lluvia caer, limpiando la ciudad de espectros, te oiría hablar en sueños y abriría las ventanas..."

Y... mientras nos llega su nuevo disco, qué bueno repasar uno de los videos de su anterior producción de estudio.


"Si se callase el ruido", del disco "Sueños de un hombre despierto".

sábado, 14 de noviembre de 2009

Fragmento de "El pibe que arruinaba las fotos", de Hernán Casciari

"El profesor de rugby era amigo de Roberto, porque mi padre era amigo de toda la gente que transpiraba por placer. Se llamaba Carlos López Escriva, llevaba un silbato colgado al cuello, una camiseta con las rayas horizontales y en la cara un gesto de militar destituido.
-Acá te traigo el paquete -dijo Roberto, como si yo fuera cinco gramos de cocaína -. A ver si te sirve.
El profesor de rugby me miró la espalda, me arqueó los hombros, me palpó los tobillos y me clavó los ojos.
-¿Cómo te llamás?
Yo parpadeé cuatro veces. En aquella época se me había dado por insultar a la gente en clave Morse, para que nadie se diera cuenta. La clave Morse era un invento mío: tres parpadeos cortos era 'la puta' y uno largo 'que te recontra mil parió'.
-Se llama Hernán y está dormido -dijo Roberto -¿Cómo lo ves?
El entrenador me sopesó de arriba a abajo:
-Tiene cuerpo de pivote -sentenció.
Por falta de experiencia en deportes y en zoología, imaginé que pivote era un animal patagónico. Debe ser una especie de foca gorda que come algas, deduje. Por lo tanto, la frase "tiene cuerpo de pivote" me sonó ofensiva, y parpadeé ocho veces con muchísima rabia."

Este es el libro que me estoy leyendo hoy. No llevo ni la mitad y ya me ganó. Recomendado.

martes, 10 de noviembre de 2009

Convenciones sociales para caminar por las aceras de San José

Tenemos que ser realistas, en Costa Rica y más específicamente en el centro de San José los peatones, como peatones sociales somos pésimos. 

Por eso, teniendo ya algunos años de experiencia como uno más en la calle quise recuperar algunas convenciones, observaciones o costumbres que pueden resultar interesantes de anotar o tener en cuenta.


1. Ojo al doblar las esquinas traen sorpresas. Siempre. Y de todo tipo.
2. Ojo con los huecos en las aceras. Los repuestos para los tobillos escasean en estas épocas... o son muy caros.
3. Nunca confíes en la tabla de madera que tapa un hueco. La humedad de las lluvias las debilita y elimina su utilidad. Lo peor es que no te dejan ni siquiera adivinar la distancia a la que te vas a caer, y por consiguiente la fuerza del golpe. 
4. Cada vez que te topés a una mujer muy bonita, podés detenerte a verla caminar y con eso parecer un pachuco. O también podés abrir la boca, decirle algo y comprobarlo en público, siempre se puede elegir.
5. Evitá a toda costa caminar detrás de un fumador. A menos que querás fumar y no tengás plata para comprar una cajetilla. Al fin y al cabo resulta ser casi lo mismo.
6. Regla de Murphy para peatones: cuando más urge llegar a algún destino es cuando más luces rojas vas a encontrarte en los semáforos.
7. La película que se estrene este próximo viernes en los cines se estrenó hace 15 días en el bulevar de Avenida Central. Aplica también para producciones nacionales, los éxitos de Michael Jackson, clásicos de la Sonora Santanera, Vicente Fernández o la colección de Pixar.
8. Siempre cargá algunas monedas a mano. Alguien te las va a pedir en el camino o la parada de bus... o dentro del bus.
9. Regla de Murphy para peatones: el día que más limpio andés es el día que de casualidad encontrarás algo que te guste en una vitrina.
10. A veces te detenés para no chocar con alguien. Si te corrés a la izquierda para darle paso es muy posible que la otra persona piense lo mismo, al mismo tiempo (50% de posibilidad de hecho). La acción puede repetirse hasta el cansancio, hasta que finalmente te dé el cerebro para quedarte quieto, que el otro se mueva y puedan avanzar los dos.
11. Regla de Murphy para peatones: la prisa que tenés en tu camino es inversamente proporcional a la posibilidad de encontrarse a una señora que camina lento bloqueando el poco espacio que hay entre la pared de una tienda y los benditos kioscos de las esquinas.
12. No volvás a ver hacia arriba para mirar la arquitectura mientras caminás. Si lo hacés solo lograrás parecer a alguien de campo visitando San José por primera vez, ¡y eso no se puede dejar notar... Dios guarde! (Nota: por si no lo notaron, se los dice alguien de campo).
13. Si vas a esperar a alguien frente a McDonald's y te sentás debajo de una lámpara no te quejés cuando la paloma sentada arriba te deje caer un regalito. Vos te lo buscaste... ¿por qué no te fijás?
14. Cuando llueve, todo trayecto se transforma en una batalla por espacio, que obviamente ganará el paraguas más grande. Es decir, comprate un paraguas enorme para el próximo invierno.
15. Disfrutá la caminata. Observá las historias y divertite con los gestos de la gente.


domingo, 1 de noviembre de 2009

"Amigo" (Parte 2 y final)

Previamente en "Amigo"

Le sostuve la mirada y descubrí entonces lo mucho que seguramente para ese momento le ha llegado ya el ron y cualquier otra cosa que andaba en su organismo. En ese momento me sentí seguro, siempre he pensado en que lo más importante en un caso de asalto son los reflejos del tipo que lo hace, y este flaco, aún siendo unos diez o cinco centímetros más alto que yo no resultaría problema si tuviera que defenderme en ese momento. Y no es que yo sea un tipo grande o robusto, muy por el contrario, carezco de ambas características.


Continuación

31 de octubre, Paseo Colón, 6:20 p.m. aprox.

Unos segundos después me extendió no el puño sino la mano y se la dí, para ver si así me dejaba en paz, pero el tipo haló mi mano hacia él y no le vi intención de soltarme mientras me hablaba de nuevo:

-Compa, yo no lo voy a joder, si así fuera ya lo hubiera hecho y lo hubiera dejado ahí sentado, pero no…

En ese instante sentí un arranque de cólera y a la vez me quise reír, por la amenaza solapada. Pero no respondí en ninguno de esos sentidos.

-Suélteme mae…

-No ve que es feo que la gente que a uno lo conoció bien lo vea en la calle y le voltee la cara… o que le anden preguntando a uno qué le pasó…

-Mae, pero hay lugares donde lo pueden ayudar.

-No mae, eso es vara.

Una extraña sonrisa le comenzó a crecer muy lentamente en la cara, como un orgullo de saber algo que yo no sé. Obviamente, yo nunca he tenido que recurrir a pedir ayuda de ese tipo.

-Deje esa vara –le dije con un gesto dirigido a la botella -. Va a ver que por ahí puede empezar.

Para entonces me sorprendía a mi mismo hablando tan tranquilamente, como si fuera algo de todos los días toparse a alguien así en la calle. Todavía tenía mi mano sujeta y la apretaba un poco más.

-Suélteme mae.

-Mae tranqui, yo no le hago daño a nadie –repitió de nuevo -. Usted es amigo.

-Deme algo en serio, no ve que no me alcanza con las monedas.

-No puedo mae, no más.

Aflojó un poco la mano y aprovechó para quitarla.

-Yo le doy el iPhone, o el fierro –insistía él.

-No los quiero mae, no los ocupo –insistía yo.

-Usted no sabe…

-Yo sé lo que es andar sin plata, a mi me ha pasado.

-¿Todos los días?

La pregunta me desarmó un poco y de repente me encontré entonces mirando hacia mi lado izquierdo y descubriendo que una muchacha está recostada a unos quince metros de nosotros, algo asustada por tener que pasar frente a nuestra conversación y haciendo tiempo para ver qué hacer. Por un par de segundos en mi interior sentí algo parecido a un tonto orgullo que me dijo que había manejado bien la situación. No me considero un tipo valiente tampoco, pero nunca nadie me ha hecho enojar más allá de mi capacidad de disimular, y esta vez tampoco sucedía. Mientras tanto el sujeto delgado seguía hablando y repitiendo lo mismo, algo sobre no hacerle daño a nadie y necesitar un billete.

Cuando lo miré nuevamente a los ojos los encontré algo más vidriosos. Echó su cabeza ligeramente hacia atrás y volvió a sonreír con cierta jactancia.

-Bueno, ya me voy… -le dije volviendo a caminar.

-Mae, en serio… –me dice él a mi siguiéndome un paso más. Entonces me detuve de nuevo.

-…quiere que le pegue un fierrazo para que vea?

Esa fue la frase con la que di por terminada la conversación. Algo en mi interior me dio el consejo de no aguantar más, tendría que defenderme.

-¿Mae, me está amenazando? –le solté con algo de acidez. Los que me conocen bien saben que a veces puedo contestar como un completo amargado, aunque juro que no es adrede. Sin embargo, esta vez me sorprendió la respuesta:

-Eso es confianza –me dijo entonces el tipo, extendiéndome el puño para que se lo chocara nuevamente.

Lo hice.

Y se fue.

Me quedé solo tres segundos ahí, tratando de asimilar lo que acababa de pasar y descubrí que no había nada más que asimilar, que seguramente me había topado con un ladronzuelo que usó la táctica del buen tipo en el momento equivocado y en el sujeto erróneo, quizás le hubiese ido mejor con una simple amenaza o con algo más violento, porque insisto, no soy un tipo que inspire ni la más pequeña posibilidad de intimidación.

Claro que mis tontas suposiciones se fueron por el caño cuando solo unos segundos después volví a caminar y observo que por la calle pasaba un par de policías motorizados. Nunca sabré si el tipo vio venir a los policías a mi espalda y decidió dejar el asunto ahí. Supongo que así fue, aunque seguramente a mi ego le habría servido otra explicación, una que estuviera más relacionada con mi última respuesta.

-Camiseta verde y pantaloneta roja –le dije a otro policía unas cuadras más adelante, cuando este me preguntó por la apariencia del sujeto del que recién le acababa de hacer un breve comentario. Y es que mi política personal dice que una persona que puede hacerle daño a otra tiene que saber que en cualquier momento lleva todas las de perder. Después de todo… aquel muchacho no era de verdad mi amigo.

Lo más curioso de todo fue que, unos minutos después, mientras me disponía a subir al autobus camino a casa, metí la mano en mi bolsillo y descubrí que tenía más monedas de que andaba cuando salí del cine.

sábado, 31 de octubre de 2009

"Amigo" (Parte 1)

31 de octubre, Paseo Colón, 6:15 p.m. aprox.

La película de la Sala Garbo estuvo bien, nada realmente maravilloso esta vez pero al menos con la suficiente calidad para no salir decepcionado. Decidí caminar hasta el cajero de Torre Mercedes y a medio camino observé a una pareja en dirección contraria con la compañía de un tipo que los incomodaba, “una monedita o lo que tenga” me imaginé inmediatamente.

El trío pasó a mi lado y efectivamente confirmé mis sospechas, un joven delgado, sucio y algo impertinente buscaba ganarse algunas monedas con el timo del pobrecito. Desgraciadamente también confirmé mi segunda sospecha casi de inmediato, ante la negativa de la pareja y mi paso por ese lugar, el tipo decidió dejarlos y venir tras de mí, por lo que, previniendo una posible sorpresa volteé un par de pasos más adelante para “saludar” al nada grato sujeto, eso sí, sin detenerme del todo.

-¿Qué dice, compa? –lo saludo antes que diga nada.

-¿Todo bien, mi amigo? –respondió a modo de saludo.

Se acercó y me extendió el puño para que se lo chocara. Lo hice y continué caminando a su lado sin perder de vista ni uno solo de sus movimientos. Ví venir la típica solicitud de plata y esta llegó. Fácil de preveer.

-Compa, ¿no tiene alguito, viera que…?

-¿Qué fue mae? –le contesté entonces un poco hastiado de tener que oír a continuación una historia que supe de inmediato sería inventada y repetida de memoria varias docenas de veces esa noche. En su mano izquierda cargaba una botella de Big Cola y en la izquierda la colilla de un cigarro que apenas terminó lanzó al suelo.

-Diay usted sabe cómo es… –me dijo, como continuando la conversación.

-¿Anda bien portado mae o no? –le dije mientras cruza la calle a mi lado. Para entonces ya llevábamos media cuadra caminando.

-Me extraña amigo, yo no le hago daño a nadie.

-¿Cuánto ocupa?

-Diay sinceramente una librita, no ve que nada que me salen las cosas…

-Mae no, déjeme ver si ando menudo.

-¡Diay mae es que la vara está fea y qué va…! Deme un billete para ver si me acuerdo qué se siente tener uno.

-No, un billete no –le dije mientras sacaba de la bolsa pequeña del pantalón varias monedas y seguía pendiente de sus manos, que vacilaban entre gesticular algo o meterse en la bolsa derecha de su pantaloneta. Finalmente hizo esto último y aunque no me moví, mis alertas se encendieron. El joven delgado sacó un menudo y me hizo una extraña propuesta:

-Amigo, vea, deme un billete, yo le puedo dar este plata que ando ahí.

En mi mano había cuatrocientos colones, poco más o menos, y sobre esas monedas el joven dejó caer las monedas que se acababa de sacar de la bolsa.

-No mae, un billete no -le repetí.

-Es para no andarle haciendo daño a nadie compa, vea en serio. Ahí tengo un fierro pero yo no le hago daño a la gente –repitió  su vez -. Un billete, primo. Se lo puedo dar, el fierro, para que se defienda.

-¿Para qué? No lo quiero mae.

Seguramente algo en mi cara evidenció entonces un poco de enojo y al mirarlo entonces cambió de estrategia, por otra igualmente absurda:

-¿Sabe qué tengo? Ahí yo tengo un iPhone, se lo puedo dar amigo, en serio.

-No lo necesito.

-Compa en serio.

-¿Qué anda en esa botella? –le dije cambiando el tema y atacándolo con una pregunta que fijo no esperaba.

-Coca.

-¿Seguro?

-Diay no, Centenario es lo que ando.

-¿Y para qué, mae? –le pregunté, reclamándole como le he reclamado muchas veces por otras cosas a mis hermanos menores en el pasado. De repente incluso me encontré sorprendiéndome por eso.

-Diay mae, no crea… agüeva que la gente lo trate mal a uno, que lo vea feo y no le dé nada.

-Mae pero usted está entero, puede bretear.

-No mae, no me dan brete, ya lo he intentado.

-¿Seguro?

-Mae, usted no sabe lo que es andar sin plata – me dijo levantando los ojos.

Le sostuve la mirada y descubrí entonces lo mucho que seguramente para ese momento le ha llegado ya el ron y cualquier otra cosa que andaba en su organismo. En ese momento me sentí seguro, siempre he pensado en que lo más importante en un caso de asalto son los reflejos del tipo que lo hace, y este flaco, aún siendo unos diez o cinco centímetros más alto que yo no resultaría problema si tuviera que defenderme en ese momento. Y no es que yo sea un tipo grande o robusto, muy por el contrario, carezco de ambas características.

Continuará


Fragilidad

Es sorprendente pensar en lo frágil que es nuestra existencia, nuestro destino, nuestras vidas al verlas unirse a las demás.

¿Cómo conociste tu alma, tu amor, a ese amigo que te ha salvado la vida, a ese consejero que te hizo acertar la decisión? Seguramente lo recordás bien, pero… ¿has pensado qué sería de tu vida si no tuvieras a esa persona a tu lado o no hubiera interferido en tu camino?

Si no hubieras tomado ese autobús, no hubieras matriculado ese curso, no conocieras a ese amigo que los presentó o simplemente no hubieras caminado por esa ruta ese día.

Un pensamiento, una intuición, un capricho, una tardanza, un problema, un atajo ocasional, una indecisión, una desviación inconsciente, todo afecta a la vida. Y la vida de otras personas que normalmente no tendrían relación con nosotros.

La próxima vez que conozcás a alguien, tratá de imaginar o recordar los procesos que te hicieron encontrar a esa persona y reflexioná… da gracias o solo sonreí.

Es tan frágil el abrazo del mundo y su
paz, la promesa desde la tribuna y su
empeño por perdurar. Soberbio y resistente
es el grito del miedo anunciando el final y la
noche que escupen al cielo tantas chimeneas, los
disparos de nieve, el rugido de las bayonetas.

"Fragilidad", Ismael Serrano


domingo, 25 de octubre de 2009

La Carretera, de Cormac McCarthy

Personalmente creo que este libro (Pulitzer 2007) es la confirmación de que la mejor literatura es aquella que te hace sentir algo, bueno o malo, algo. 

Lo que cuenta La Carretera despierta sensaciones de incomodidad en el lector, deprime y causa escalofríos en ocasiones, pero siempre nos deja pensando en las posibilidades de nuestro destino como especie y de nuestra capacidad como individuos para hacer lo que sea necesario con tal de buscar el beneficio de aquellas personas a las que amamos.

Un hombre y su hijo caminan por una carretera con rumbo al mar. Buscando a “gente buena” como ellos y evitando a “los malos”. Cada noche luchan contra el frío y se esconden donde mejor pueden, tratando de paso de encontrar qué comer y continuar sobreviviendo. Es así de simple. En este caso lo simple es extraordinario. 

Las carencias, el ambiente hostil, la violencia humana y el gris de la ceniza llenan el libro de principio a fin. La narrativa de Cormac McCarthy nos dificulta encontrar un punto donde detenerse a dejar la lectura para después, algo sorprendente en una historia que no tiene grandes escenas de acción.

La película basada en este libro está pronta a ser estrenada y aunque al principio parece una gran película de ciencia ficción la verdad es que la historia trasciende el género, siendo más bien la narración de un viaje épico con un gran mensaje hacia la reflexión ecológica y sobre todo una tremenda historia de amor paternal. Creo que la presencia de Viggo Mortensen asegura la calidad del papel protagónico, haciendo de esta película una obra que definitivamente debe verse.

sábado, 17 de octubre de 2009

Contradicciones de todos los días


¿Se puede ser un buen observador y al mismo tiempo una persona distraída?

¿No les ha psado que caminan de un punto A a un punto B sin darse cuenta de lo que se toparon en el camino? ¿Como si de alguna manera se encerraran en sus pensamientos mientras se desplazaban y no notaran los cambios en el ambiente? Confieso que me pasa seguido... y a veces hasta creo que ese sentimiento es el verdadero teletransportador con el que la ciencia ficción ha soñado por años, mientras el cuerpo se desplaza la mente sigue trabajando tan ocupada en otras cosas que los sentidos simplemente quedan en una especie de stand by, como la función que cumple el screensaver de un monitor que no se está usando en una computadora encendida. En este estado se me han ocurrido las piezas publicitarias favoritas de mi carpeta y hasta algunas ideas para cuentos que sigo escribiendo.

Sin embargo, a veces también me despierto más inquisitivo de lo normal, con curiosidad por conocer detalles de las cosas más comunes y corrientes del día a día. Es en días como esos cuando descubro detalles que siempre había obviado, cuando reconozco una cara que apenas vi de lejos alguna vez o cuando me detengo a ver y oír situaciones chistosas o interesantes en la calle, en parques y autobuses. En este estado he logrado escuchar alguna frase o ver alguna situación que ha disparado la idea para una campaña o que se ha convertido en la excusa para una nueva historia a redactar.

No creo que estos extremos sean malos, siempre y cuando se tenga conciencia de ellos. Y lo más importante es sacarle el provecho que se pueda a cada uno. Por eso me gusta pensar que sí es posible ser una persona observadora y distraída al misma tiempo, bueno... no al mismo tiempo pero... ¡ustedes me entienden!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Con la herida aún tibia


Escrito sin pensarlo mucho, con la herida aún tibia. 
Miércoles 14 de octubre (9:30 p.m.), despuescito del Estados Unidos vrs Costa Rica. 
El primer tiempo termina 0-2 y la esperanza crece. Cada minuto que pasa nos acerca al mundial de fútbol. 
Por cosas del destino me tocó ver los últimos veinte minutos en una pantalla gigante colocada en Avenida Central, a esas alturas el marcador es de 1-2 y la combinación con el resultado del partido El Salvador-Honduras (0-1) hacía necesario el triunfo para clasificar. Un solo gol de los gringos nos caga la vida y creo que así lo sentíamos las decenas de personas aglomeradas frente a aquella pantalla, por eso todos empujábamos. En ese momento todos somos desconocidos pero sentimos lo mismo, reimos nerviosamente con cada despeje de una defensa que saca agua de bote y puteamos en coro cada "decisión equivocada" del árbitro. Hasta que sucede la tragedia. Un silencio helado recorre las caras de todos cuando el gol gringo cae faltando menos de 30 segundos para el final y el mundial se aleja. Trágico, Triste.

Lo curioso de todo fue que estando ahí se respiraba una democracia de estadio donde quien estaba al lado es exactamente igual a uno, nadie se conoce pero todos somos cómplices, ticos todos al fin, contentos de tener el chance de reirnos de nosotros mismos como uno más de los deportes nacionales (cuidado si no más practicado que el fútbol). 
Perdimos y el mundial se aleja, pero el estar en medio de tanta gente que compartía una misma ilusión resultó ser un experiencia única, interesante, y al menos para mi, una razón más que suficiente para agradecer haber nacido en este país, que si bien es cierto no tiene a una gran selección de fútbol tiene gente alegre y feliz, que puede compartir  hasta el dolor de una derrota colectiva como la de hoy. 
Costa Rica podrá no ser muchas cosas, pero es mi casa y me gusta.

jueves, 8 de octubre de 2009

El hombre que tomaba aspirinas

La publicidad decía que las aspirinas eran buenas para los males del corazón, por eso él las tomaba. Julio era uno de esos enamorados de hueso colorado, de los que hacen de una simple mirada de mujer toda una posible historia fantástica, una que rivalizaría con los mejorescuentos de hadas.

Subir al autobús y viajar a cualquier lado era el inicio de muchos futuros posibles, con alguna colegiala simpática que le lanzara miradillas coquetas o con la despampanante rubia que iba sentada justo en el lugar preciso donde su maravilloso escote se convertía en el protagonista de aquel viaje. Amaba todas y cada una de las formas en que Dios empacaba a las mujeres. Eso sí, tampoco era lo suficientemente “amable” como para cortejar a alguna mujer que considerara fea… “tampoco la violencia”, solía decir a sus amigos… “me gustan todas las mujeres, pero meterse con cualquiera ya son otros cien pesos”, recalcaba con vehemencia. Y es que, ¿quién no se ha enamorado mientras camina por una acera, se toma una cerveza en un bar, hace el alto del semáforo en su auto o mira por la ventanilla de un autobús? A todos nos pasa, todos sufrimos de esa dolencia instantánea que generan unos misteriosos ojos femeninos, unos discretos labios o unas eternas piernas. 

Pero bueno, es hora de que volvamos a Julio y a su historia; o mejor dicho, es hora de comenzar a contarla, porque hasta ahora se me ha ido el texto en opiniones propias.


Continuará...

lunes, 5 de octubre de 2009

Nunca subestimés el poder de una gran historia

No podría estar más de acuerdo. 
¡Disfrútenlo!

jueves, 1 de octubre de 2009

Civilizaciones en choques permanentes


He estado leyendo un libro de Samuel P. Huntington que se llama "El Choque de Civilizaciones" y la verdad le he encontrado teorías y citas interesantísimas con respecto al ser humano y a lo que nos hace ser violentos, intolerantes y tan propensos al odio, como especie. 

Básicamente dice que cada uno de nosotros pertenece a una civilización absolutamente diferenciada de las demás, y eso hace que veamos a las demás casi como enemigas, como posibles problemas para nosotros o simplemente como gente que está equivocada. 

Aunque el libro se publicó hace ya 10 años, los eventos que han ocurrido en este lapso (11 de setiembre, guerras de Afganistán e Irak, etc.) solo han hecho más grande la brecha entre estas civilizaciones, principalmente entre lo que el autor egocéntricamente llama Occidente (EEUU y Europa) y las civilizaciones basadas en el islam. Entre algunas de las citas más interesantes están:

"La gente se define desde el punto de vista de la genealogía, la religión, la lengua, la historia, los valores, las costumbres e instituciones."

"La gente siempre ha sentido la tentación de dividir a las personas en nosotros y ellos, en el grupo propio y los demás, nuestra civilización y esos bárbaros."

"Occidente conquistó el mundo, no por la superioridad de sus ideas, valores o religión (...) sino más bien por su superioridad en la aplicación de la violencia organizada. Los occidentales a menudo olvidan este hecho; los no occidentales, nunca."

"Las personas definen su identidad por lo que no son."

"Es humano odiar. Por propia definición y motivación la gente necesita enemigos: competidores en los negocios, rivales en el rendimiento académico, oponentes en política. Desconfía de forma natural y ve como amenazas a quienes son diferentes y tienen la capacidad para hacerle daño."

"En las guerras entre culturas, la cultura pierde."

sábado, 26 de septiembre de 2009

Un momento, una persona, un recuerdo, una pregunta, una imagen


Lunes

1: Solo viajando en bus ve uno cosas así

El bus de Curri se iba llenando cada vez más, la gente comenzó a hacer fila de pie, tomándose de las barras.

-¡Diay! ¿Compró los dos asientos? –le gritó desde atrás del bus una mujer a otra, que iba sentada en los asientos delanteros, con una gran bolsa sentada como única acompañante.

Lo que vino a continuación fue un intercambio de respuestas, algo así:

-¿A usted qué le importa? Yo lo pago si quiero. Si quiere pleito para eso está la calle.

-Pobrecita, está muy viejita, sería como pegarle a mi mamá.

Y así varias veces, mientras el chofer y los demás pasajeros solo atinábamos a mirarnos con cara de incredulidad, ese morbo por lo ajeno y algunas sonrisas algo burlonas por la escena. Al final creo que no pasó a más el asunto, pero no estoy seguro, porque el bus llegó a mi parada.

Martes

2: Dos años sin abuelo

Don Álvaro se nos fue una mañana de sábado. Este martes 22 son ya dos años y de repente me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo.

La última vez que hablamos fue la noche del sábado anterior a su muerte. Recuerdo que en ese entonces cruce los pocos metros que separan su casa de la de mis papás con un nudo en la garganta, supongo que era el lógico resultado de haber tenido una conversación extraña, con algunas risas consecuencia de sus clásicas salidas, esa vez salpicadas por momentos de incoherencias propias de su condición de aquel momento. Al día siguiente, cuando pasé a despedirme para viajar a San José lo encontré dormido, y me quedé unos minutos en el marco de la puerta viéndolo respirar con dificultad, temiendo (y sabiendo en el fondo) que no conversaría ya más con él.

Incluso aún ahora, cuando llego a visitar a mis tías a su casa, inconcientemente entro al cuarto de mi abuelo como para saludarlo, sentarme a leer el periódico y comentarlo a medias con él; pero pocos metros antes de entrar me percato de que ya llevamos mucho tiempo sin tenerlo con nosotros. ¡Cómo pasa el tiempo!

Jueves

3: Nino

En mi primer trabajo en una agencia de publicidad hice muchos amigos. Pero definitivamente a los que recuerdo con mayor estima es a los mejengueros, Beto, Tavo, Monry, Walter y alguno que otro invitado adicional. Trabajábamos en un edificio frente a la Sabana, por eso solo teníamos que cruzar la pista para comenzar un partidito de mediodía y, como siempre nos faltaba uno, Beto invitaba a Nino, su hijo de diez u once años. A Nino se le notaba que lo suyo iba a ser el fútbol, cada vez que llegaba  a la agencia lo hacía con una bola bajo el brazo y en los pies, era como Oliver Atom cuando decía “el balón es mi amigo”.

Siete años después abro el facebook como cualquier otro día y encuentro que Beto ha posteado la foto de un joven jugador del Club Sport Herediano –un debutante- corriendo con el balón en pleno partido de primera división. Al principio me extraña, porque hasta donde recuerdo Beto era bastante Saprissista, pero entonces algo me sacude los recuerdos, me hace ver la foto con detalle y en la cara del joven herediano encuentro los rasgos del chiquillo con el que yo compartía las mejengas hace ya tantos años y no pude más que sonreír con alegría ajena al ver a Nino convertido en futbolista profesional.

4: Flash Forward

Esta nueva serie se centra en Mark Benford (Joseph Fiennes), un agente del FBI que cae inconciente en medio de una persecución policial de autos en las calles de Los Ángeles. Cuando despierta, lo hace en medio de un desastre global y descubre que el mundo entero estuvo inconciente al mismo tiempo, durante 2 minutos y 17 segundos. El punto importante es que Mark y todos los demás en el mundo no solamente se desvanecieron, sino que durante ese lapso de tiempo tuvieron una visión de cómo será su propia vida al cabo de 6 meses, en la fecha del 29 de abril de 2010.

La que es considerada casi por unanimidad como la serie de televisión encargada de heredar a los fans de “LOST” (cuando esta termine en mayo de 2010), “Flash Forward” resulta ser algo nuevo e intrigante, no solo por sus técnicas narrativas y el desarrollo de sus personajes, sino también por la cuestión filosófica que encierra, varias preguntas interesantes incluyendo la de si estamos regidos por un destino predeterminado o simplemente por la causalidad de las cosas y de nuestros actos. En definitiva algo para tener en cuenta, veremos cómo avanza

Viernes

5: Envidia de la buena

Creo que hay pocas cosas tan buenas para el desarrollo personal como sentir envidia de la buena, de esa que te impulsa a volver a tus proyectos y tratar d mejorarlos y llevarlos a un mejor nivel. Personalmente me pasa cuando encuentro una idea poderosa detrás de un gran comercial publicitario, un libro que al terminar me deja nostálgico y queriendo leer más, una película que me cuestiona cosas o un cómic que resulta ser más profundo de lo que pensaba. Todo esto porque uno siempre sueña con hacer ese próximo gran comercial o contar la siguiente historia que resuene exitosamente en la gente. 

Hoy me pasó con la fotografía: 

www.smashingmagazine.com/2009/09/25/beautiful-examples-of-kinetic-photography/

 

 

jueves, 24 de septiembre de 2009

Cactustus a colores!


Cactustus es prioridad sobre los demás proyectos personales, por supuesto. Por eso, se podrán imaginar mi emoción cuando Mario Espinoza (uno de los socios y el dibujante de la tira) me envió hoy esta primera prueba de cómo se va a ver cada edición especial de Cactustus, en su formato agrandado. 

Por ahora van a ver simplemente algunos chistes unidos, pero la idea es hacer historias de este tamaño... una vez por semana.

Recuerden visitarnos en www.cactustus.com

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cocodrilo Astronauta

A través del grueso cristal de su casco, Mateo observaba a su compañera flotando en la gravedad cero del espacio.

-Es increíble lo hermosa que es –pensaba para sus adentros -. No puedo creer que la mujer más inteligente que conozco sea también la más hermosa.

Ana se aproximaba a la antena de comunicaciones, lentamente y sin aparentar prisa, de todas formas la reparación iba a tomar su tiempo. Al llegar y sujetarse a la base metálica no pudo evitar voltear la mirada hacia la escotilla por donde acababa de salir su compañero.

-Italianito guapo –pensó -. Es curioso que siempre los inteligentes sean feos… aunque Mateo prueba la excepción a la regla.

Sonrió y se concentró en iniciar la reparación. Se trataba de un sencillo pero tedioso girar de manecillas que apretaban uno de los brazos de la antena, debilitado por una reciente lluvia de pequeños asteroides.

La nave flotaba liviana a miles de kilómetros de los millones de pensamientos sobre la Tierra, inerte a simple vista, pero llena de circuitos silenciosos que hacían que cada detalle necesario para la supervivencia funcionara como debía. La antena era sólo una misión entre tantas otras: experimentos demasiado específicos para ser importantes a los ojos del público general, todos excepto uno. 

Aprovechando que se acerca el concierto de Enrique Bunbury en Costa Rica (3 de octubre) quise postear el inicio de un cuento que nació tomando literalmente una frase incluida en una de sus canciones. Como lo dice el título del post, el cuento se llama "Cocodrilo Astronauta".

martes, 15 de septiembre de 2009

Fragmento de "Memorias"

Desde una montaña
que ya no se desborona

te miro

sentada con las piernas colgando
en el borde del horizonte

de ayer



De esas veces que revisando documentos viejos se encuentra uno con textos que se le había olvidado había escrito.

martes, 8 de septiembre de 2009

De Borges


Esto simplemente me dejó encantado, quería compartirlo:


"Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y en el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí..."


El jardín de los senderos que se bifurcan
Jorge Luis Borges

lunes, 31 de agosto de 2009

Desempolvando un cuento corto en cómic. Parte 2


Esta es la segunda página (de unas 13 aproximadamente). La verdad se me ha hecho un proyecto emocionante! Queremos que el Rey Mono de la leyenda china tenga un nuevo tratamiento, meterlo en historias cortas, entretenidas... y por supuesto llenas de batallas donde probar su fuerza, que es lo que más le gusta.
Ya vendrán pronto nuevos avances y noticias.

sábado, 29 de agosto de 2009

Desempolvando un cuento corto en cómic. Parte 1


Un día de estos me llamó mi amigo Germán y me dijo que teníamos que retomar un proyecto que pusimos en "stand by" desde hace mucho (como el tercer 'stand by', por cierto) y la verdad es que sacar este par de páginas de nuevo me trajo la ilusión de que finalmente podamos terminarlo (son como 15). Se trata  de una historia escrita por mí y en la que él agrega su arte. Para ponerlas en grande posteo una página hoy y la segunda prontico (es que odio los post alargados! jejeje).

martes, 18 de agosto de 2009

Prestar un libro


Siempre he creído (y oído) que prestar un libro es hacerse a la idea de perderlo. Sí, lo digo por experiencia, me ha pasado varias veces. Supongo que las causas son tantas como lectores hay, pero de las que desgraciadamente he sido parte (parte afectada, por cierto), la más constante ha sido marcada por el famoso "ya lo comencé, pero estos días no he leído, dame chance" y es como un reflejo de la decidia de la gente por leer obras completas. Digo, todos nos brincamos alguna parte del Quijote, sufrimos leyendo "María" y nos tuvimos que aprender de memoria los personajes de "En una silla de ruedas" (sorry, estos dos últimos fueron traumáticos para mí). 
El punto es que a veces terminar un libro que no emociona es simplemente difícil, es todo. Lo malo es que no lo admitamos frente a quien nos lo prestó, sea por pena o por lo que sea... somos unos mentirosos, nos parece mejor ser lerdos leyendo a ser incultos que no se interesan por "instruirse".

Y bueno, todo esto porque hace poco más de una semana cometí la imprudencia de pedirle un libro a un amigo. Era "La resistencia" de Sabato, y tengo que confesar que no me pude aguantar las ganas de pedírselo mientras lo metía en mi salveque, incluso antes de su permiso. Claro, al pobre, que es un caballero no le quedó de otra que acceder con cierto recelo, incluso con la recomendación de que por favor se lo cuidara porque era un libro muy valioso para él. En ese momento estuve a punto de devolverlo al estante pero entendí que sería una afrenta peor para él, entonces... me lo llevé a casa, para que hiciera fila detrás de "Los Sueños" de Quevedo.

Hoy vi a mi amigo y muy amablemente me dijo que iba a tener que pedirme el libro porque lo ocupaba para algo en específico (alguien interrumpió la conversa en ese momento y no me pudo contar); pero sinceramente creo que fue su manera de decirme "sorry, mejor no te lo presto". Lo tranquilicé diciéndole que ya lo había comenzado (odié a Quevedo, sépase) y que se lo podía dar ya el lunes próximo, con lo que creo quedó más tranquilo. Digo, velocidad para leer no garantiza devolución del libro prestado, pero ofrece alivio, al menos para él... en este caso. 

Yo por mi parte espero terminarlo cuanto antes para que lo que no me pasa a mi nunca... le pase a él una vez.

viernes, 7 de agosto de 2009

Nuevo cambio, nuevo nombre

He buscado la manera de ponerle un nombre definitivo a este blog, pero no he logrado aferrarme a una palabra o una frase que me guste. Supongo que estará relacionado con que tampoco he mantenido las entradas bajo una misma línea, pero igual no importa, creo que esa es de alguna extraña manera la propia naturaleza de este blogcito.

Este nuevo nombre lo estoy sacando de una frase que pusimos en una tira de Cactustus hace algunas semanas y me gustó. Antes de esa semana Deadplant no había hablado demasiado pero su encuentro con el cactustus fantasma cambió ciertas cosas en él. "Imaginando en voz alta"... de alguna forma me hace gracia, porque creo que representa el crear y el plasmar, ese "no dejarse las cosas adentro"... y pues, supongo que entonces todo tiene sentido.