miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cocodrilo Astronauta

A través del grueso cristal de su casco, Mateo observaba a su compañera flotando en la gravedad cero del espacio.

-Es increíble lo hermosa que es –pensaba para sus adentros -. No puedo creer que la mujer más inteligente que conozco sea también la más hermosa.

Ana se aproximaba a la antena de comunicaciones, lentamente y sin aparentar prisa, de todas formas la reparación iba a tomar su tiempo. Al llegar y sujetarse a la base metálica no pudo evitar voltear la mirada hacia la escotilla por donde acababa de salir su compañero.

-Italianito guapo –pensó -. Es curioso que siempre los inteligentes sean feos… aunque Mateo prueba la excepción a la regla.

Sonrió y se concentró en iniciar la reparación. Se trataba de un sencillo pero tedioso girar de manecillas que apretaban uno de los brazos de la antena, debilitado por una reciente lluvia de pequeños asteroides.

La nave flotaba liviana a miles de kilómetros de los millones de pensamientos sobre la Tierra, inerte a simple vista, pero llena de circuitos silenciosos que hacían que cada detalle necesario para la supervivencia funcionara como debía. La antena era sólo una misión entre tantas otras: experimentos demasiado específicos para ser importantes a los ojos del público general, todos excepto uno. 

Aprovechando que se acerca el concierto de Enrique Bunbury en Costa Rica (3 de octubre) quise postear el inicio de un cuento que nació tomando literalmente una frase incluida en una de sus canciones. Como lo dice el título del post, el cuento se llama "Cocodrilo Astronauta".

1 comentario:

Ladybug dijo...

Ladybluuuuuuuu!!! Si la canción del cocodrilo astronauta!! Legítimo :o) (Me trajo recuerdos pero no de un italiano si no de un español... jeje)