Hace 7 años
sábado, 28 de enero de 2012
Punto de quiebra.
27, 28 y 29 de enero, un fin de semana que TENGO QUE recordar para el resto de mi vida.
domingo, 1 de enero de 2012
Propósitos para el año del fin del mundo

El único detalle es que ese fin del mundo no está en mis planes, así que no... por ahora nada se termina. Además de crecer como personal y como profesional, creo que es momento de retomar algunos propósitos que no he cumplido en años anteriores y sumarle algunos otros que han o no estado y que siempre ayudan a mejorar.
1. Aprender de todo. Ver cada nuevo detalle en la vida como una oportunidad para tomar nota de nuevas perspectivas, nuevas formas de hacer las cosas, nuevas fuerzas para luchar y alcanzar lo que quiero.
2. Terminar un proyecto de novela (esta vez sí!).
3. Retomar CACTUSTUS (quizá no se trata de nuevas tiras, sino de hacer el proyecto más grande, más público).
4. Participar en festivales publicitarios internacionales.
5. Mejorar mis fotos.
Donar sangre y conocer nuevos lugares de Costa Rica y volver al exterior están ya entre los objetivos obligatorios de cada año.
Entre los "propósitos capricho" anotaré dos: volver a hacer ejercicio regularmente -correr o gimnasio- y crear un guión para teatro.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Atardecer

El atardecer era rojo, como sus uñas recién pintadas, como su pasión, como sus sueños.
Soltó su mano, se puso de pie y comenzó a caminar hacia el lugar donde el vaivén parecía llamarla.
Él parecía hipnotizado mirándola mientras se alejaba y entonces, con una sonrisa que le iluminó por dentro la vio quitarse el liviano vestido, dejando al descubierto su cuerpo de mujer en libertad, su hermoso traje de baño no era obstáculo entonces para que él apreciara el alma femenina que parecía batir alas en busca de un horizonte. Desde su asiento de privilegiado pensó en su futuro a su lado, imaginó mil y una escenas cotidianas que le alimentaron en un segundo. Soñó ese cuerpo entre sus manos y ese corazón junto al suyo. Soñó con el futuro sin verlo, solo lo sintió pleno, aquel atardecer.
Ella, de pie frente al océano dejó que el agua subiera a sus rodillas y luego acariciara sus tobillos al retirarse. Con su vestido en una mano se soltó el cabello y mirando la línea del fin del mundo pensó en tantas cosas... en tantos futuros posibles, en tantos ayeres.
Unos momentos después la mujer dejó que por última vez el mar jugara con sus piernas y abandonó el agua, volteó hacia su futuro y se tendió en la arena tan hermosa como era, junto al corazón que sangraba por ella y soñaba por los dos, tratando de hacer coincidir sus latidos.
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